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viernes, 21 de marzo de 2014

Capítulo 41.- ME FUI

Estaba sentada frente a la puerta. No decía nada. Me miraba fijamente, pero yo apenas reaccionaba.
-Que qué haces, repito.- Le dije aumentando el tono de voz. 
-Pasar.- Dice casi en un susurro. Tenía la voz temblorosa y los ojos hinchados.
-No tengo tiempo. Quizá en otra ocasión... 
-Insisto. Es importante Alex. 
-Lo siento.- La aparté como pude de la puerta y entré cerrándola rápido. No sabía que hacía aquí, pero no me hacía gracia ninguna.
Cuando entré todo estaba apagado. Me supuse que Sofía y Edu seguían en Vigo.
Fui a mi habitación y cogí algo de ropa para pasar un par de días. 
Volví a salir, dispuesta a llegar a casa de Malú lo antes posible.
Salí de casa y ella aún estaba allí, llorando sin parar. Estaba sentada en un escalón, mirándome fijamente... Pero me dio igual. Cerré la puerta y me fui.
Decidí ir andando para despejar un poco las ideas. 
No se por que estaba allí. Ni como sabía que vivía allí. Todo era tan raro... 
Después de una caminata, algo larga y que me había hecho comerme la cabeza bastante, por fin llegué a casa de Malú. 
Llamé al timbre varias veces pero no me abría. No podía ser que no estuviera allí aún. 
*Un tono, dos tonos, tres, cuatro...* Nada, que no contesta. 
¿Pero dónde está? 
Era ya casi la hora de comer, así que decidí ir a la cafetería de enfrente a su casa. Por lo menos si no estaba en casa la vería llegar... 

Estuve un rato mirando mi vaso de coca cola cuando mi móvil me quitó de mis pensamientos. 
Por fin. 
-Cariño... -me dijo algo desganada.
-¡Cielo! ¿Dónde estás?
-Llegando a casa ¿y tu? ¿Te recojo en algún sitio?
-No, tranquila. Estoy en la cafetería esta en frente de tu casa. 
-Genial. Puedes entrar, la llave de repuesto está en la baldosa suelta, detrás de la maceta. 
-Perfecto. Voy entrando entonces. 
Hice lo que me dijo. Fui hacia allí, cogí la llave y entré. 
Dejé la maleta en la entrada, por que ganas de subir a la habitación con ella, pocas.
Me senté en el sofá y esperé. Después de una media hora allí, ya casi muerta del aburrimiento por fin llegó.
Corrí a abrazarla, pero no se la veía especialmente contenta. 
-¿Que ha pasado? ¿Por qué has tardado tanto?
-Nada... Simplemente estoy cansada... He tenido que quedarme respondiendo a algunos periodistas. He ido a ver a Vero, para despistar y nada, luego me he vuelto. Y aquí estoy. 
-¿Te han preguntado algo malo? 
-No, nada.- Estoy casi completamente segura que le pasa algo. Esta no es mi Malú, no. 
-¿Seguro que no te pasa nada?
-Que no Alex, en serio... ¿comemos algo?
-Si...claro. 
Fui a la cocina y me puse a preparar una ensalada. Cuando acabé de prepararla la llevé al salón. 
Iba con los dos platos en la mano pero en vez de seguir andando hacia la mesa decidí tomarme un minuto para contemplarla desde el marco de la puerta. Estaba tumbada en el sofá, con el mando de la tele en la mano pero sin prestar especial atención a los canales que iba pasando. 
-¿Te vas a quedar mirándome todo el día o me vas a dar de comer ya?- Dijo sin ni siquiera mirarme. 
-Tranquila señorita, ya le doy a usted su comida.- reímos. 
Nos sentamos a comer pero no cruzamos palabra.
Algo le pasaba, lo sabía... ¿Pero qué era?
Claro que si la obligaba a contármelo tendría que contarle a quien he visto en mi piso y lo que me pasa a mi así que bueno... mejor esperar. 

Por la tarde mi hermana me mandó un whats app. "Eh, ¿que haces? Tenemos que hablar."
Así que la llamé.
-¿Diga? 
-Soofi.. Soy yo. 
-¡Alex! ¿Que tal?
-Bien.. y tu?
-¿Seguro que bien? Yo bien, si. Mañana volvemos a Madrid. 
-Si... seguro.- Era consciente de que mi hermana no se creía aquello. Mentirle se me daba fatal.- ¡Que bien! ¿Quieres que nos veamos?
-Bueno, vale... ¡Claro! Oye, lo que te tenía que decir... Me ha llamado...
-Lo se. 
-¿Lo sabes?
-Si, estuvo en el piso hoy. Me dijo que tenía que hablar conmigo. 
-¿Y que le has dicho? 
-Que igual en otro momento... No quiero hablar con ella Sofi. 
-Alex, creo que tenemos que escucharla...
-Pues escúchala tu Sofía. Mira, ya hablaremos mañana si eso. Hasta mañana.
Colgué el teléfono y me eché las manos a los ojos. 
No tengo por que saber nada de ella. No quiero. ¿Que bicho le pica a mi hermana? No, no y no.
Decidí ir a dar un paseo. Eso siempre me despejaba. Ya de paso aproveché para coger mi guitarra. Hacía mucho tiempo que no iba a tocar al parque, y seguro que me despejaba bastante. 
Abracé a Malú por los hombros y apoyé mi cabeza en la suya. 
-Voy a dar un paseo cielo. Vendré en un rato. 
-De acuerdo cariño. Ten cuidado. 
La besé y me fui. 

Llegué al parque, una vez más. Y una vez más me senté en aquel árbol escondidito. 
Saqué mi guitarra y empecé a tocar las primeras canciones que había compuesto cuando empecé a cantar. Todas aquellas canciones eran una recopilación de historias que me recordaban al pasado, pero aún así cantarlas me encantaba. 

-Veo que sigues tocando igual de bien... ¿Tienes un minuto ahora?
-¿Otra vez tu? No quiero hablar contigo. 
-Alex, por favor... 
-Vas a hacer que me vaya, joder. 

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