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sábado, 22 de marzo de 2014

Capítulo 42.- Diles

-Por favor Alex... En algún momento tenemos que hablar, digo yo...
-A ver. Di lo que tengas que decir y luego te vas.
-Bueno... A ver... Se que en el pasado me comporté mal. Se que no hice las cosas como debería, pero ahora que te encontré quiero arreglar las cosas... Perdóname, de verdad. Joder Alex, que no hemos hablado de ello desde entonces y no quiero que perdamos la amistad que teníamos... Necesito que me perdones...
-¿Perdonarte? ¡Si mujer! ¿Cómo no te voy a perdonar que te hayas tirado a mi novio? ¡Por supuesto! Venga, ahora le doy al interruptor de "borrar todo" y olvidado todo ¿no? ¿PERO TU QUE TE PIENSAS?- Si, me había enfadado tanto hasta el punto de dejar mi guitarra en el suelo, levantarme y gritarle lo más que mi voz me permitió. Tenía un nudo en la garganta que no era normal. Era Carla. Mi "mejor amiga" Carla. Ella era la que estaba con Manuel cuando yo los vi. Que bien ¿no? Otra vez ella aquí. Que feliz me hace... (Espero que todos notéis la ironía de la frase, claro...)
-Alex, lo siento. Perdón de verdad.
-Carla, mira, te lo voy a decir lo más calmada que pueda... ¿De verdad te crees que pidiéndome perdón se va a arreglar lo que hiciste? ¿Pero tu que te piensas?- Poco a poco mi corazón iba más y más rápido y mi tono de voz aumentaba sin darme cuenta.- Olvídate de que te perdone. Más te vale irte por donde has venido y dejarme en paz. Y si quieres a Manuel ahí lo tienes, todo para ti. 
Cogí mi guitarra del suelo y me fui sin escuchar nada de lo que decía. 
Iba andando y notaba como las lágrimas empezaban a caer por mis mejillas. 
"No puedo llegar a casa así"- pensé. Así que cambié de rumbo. 
Me fui a mi piso. Por lo menos para estar un rato sola y despejarme. Pensé que sería lo mejor, así que allí me fui. 
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Narra Malú:
No se que me está pasando... 
Por una parte, quiero a Alex más que nada, quiero estar con ella y eso lo tengo claro... 
Pero por otro lado, no estoy segura de poder aguantar que la gente se entere y empezar a salir en las noticias, en los programas de corazón, que nos persiga la prensa... Creo que todo esto me está quedando grande.
Pero claro, pienso y me doy cuenta de que para el poco tiempo que llevamos juntas, es la persona que me hace sonreír, y por la que lo daría todo... Y no quiero hacerle daño, por nada del mundo... 

Dejo de pensar en esto cuando me doy cuenta de que ya hace más de una hora que se fue. ¿Dónde está? Tendré que ir a buscarla... Supongo que estará en el parque, si no se fue ya... así que tengo que empezar yendo allí. 
Cuando llegué al parque no vi a Alex. Lo que si vi es que había una chica llorando, encogida en el árbol donde Alex solía ponerse siempre. 

-¿Puedo ayudarte? ¿Por qué lloras?- Levantó la cabeza poco a poco. Parecía sorprendida de verme. 
-¿Eres Malú? ¿En serio eres tu?
-Si, soy yo.- le sonreí- ¿Y tu como te llamas?
-Me... me llamo Carla. Es un placer- me dijo dejando al descubierto su pequeña sonrisa.
-¿Cuéntame Carla, que te pasa?
-He metido la pata con la que era mi mejor amiga... Pero hasta el fondo... Es que no se si contártelo... No quiero que pienses mal de mi.- dijo cabizbaja
-Te escucho.- Le dije sentándome a su lado. 
-Verás... Mi mejor amiga llevaba muchos años con su novio, y un día nos pilló juntos a el y a mi. Pero es que yo en ese momento no se lo que me pasó... Su novio me gustaba mucho y estábamos solos y... no se lo que se me pasó por la cabeza. El caso es que ahora, después de bastante tiempo la he encontrado, pero no quiere saber nada de mi. Y no me extraña por que fui una imbécil... -Se echó a llorar y yo no pude evitar acordarme de la historia de Alex, que era similar pero al revés. Que casualidad...
-Bueno... eso no estuvo bien. Yo entiendo que no te quiera perdonar pero de los errores se aprende chiquilla, ahora no puedes hacer nada... Pero si necesitas algo pues...
-Ahora que lo dices... ¿Puedes ayudarme a darle una sorpresa? Ella es malulera... Estoy segura que le haría mucha ilusión conocerte... Aun que no me perdone, me da igual. ¿Podrías?
-Claro, si es eso pues cuando quieras.- le sonreí
-Genial, muchas gracias- sonrió- pues vamos que se donde vive. 

Me llevó hasta el piso de Alex. Pero que casualidad que vivieran en el mismo edificio ¿no?
El ascensor estaba estropeado así que subimos andando.
-¿Qué piso es?
-El ático
-¿En serio? En este mismo edificio y en el ático vive alguien muy importante para mi... ¿Que casualidad no? 
-Anda- rió- pero malo será que sea la misma persona mujer- me guiñó el ojo.
Por fin llegamos arriba. Me senté en la escalera y me fijé en lo que hacía Carla. 
-Oye, creo que te estás equivocando de puerta- le dije cuando vi que estaba llamando a casa de Alex.
-No, no, para nada. Es esta. Estoy segura.
-Pero... Eso es imposible... ¿Como se llama la chica a la que buscas?
-Alejandra Marín. Ya verás, te encantará.- Me quedé muda. Como Alex me vea aquí y con ella se va a enfadar mucho. Que digo mucho, MUCHÍSIMO. 
-No puedo ayudarte. Perdóname pero paso.
-¿Por qué? ¿No era que si necesitaba algo me ayudarías?
-Pero no puedo ayudarte con esto. 
-¿Y por qué?
-Por que yo ya conozco a Alex. Y es una persona que me importa. Se que ella no quiere verte, más que nada por que yo tampoco querría... Así que no voy a hacerle esto.
-Eres una falsa Malú. Que lo sepas. 
-¿Y tu eres un poco guarra no?- le dije subiendo el tono de voz. Lo siento, me salió del alma. 
La puerta se abrió y Alex salió a ver que pasaba, en vista del escándalo que se estaba formando. 
Tan pronto la vi aparecer me sentí mal. Terriblemente mal. Tenía los ojos hinchados, rojos, y aún corrían lágrimas por su mejilla. 
-Malú...- me dijo con la voz entrecortada.- Entra, por favor. 
Le hice caso y entré con la cabeza agachada. 
-Y tu vete ahora mismo, Carla.- le dijo enfadada. 
Carla entendió y se fue. 
Yo me senté en el sofá. No pude evitar que mis lágrimas cayeran... 
-Perdóname Alex- logré decirle en un susurro. 
-¿Por qué?
-Por aparecer con ella aquí. No sé. Por todo. Por tener mis días tontos. Por no estar a tu lado cuando te pasan cosas como estas... Soy lo peor...
-Ni se te ocurra decir eso más. ¿Estamos? Ahora me vas a escuchar.- Se arrodilló frente a mi y cogió mis manos.- Que ella viniera, ha sido lo peor del día. Lo peor, te lo aseguro. Escuché su voz detrás de la puerta. Vi que discutía con alguien. Estaba dispuesta a quedarme aquí y pasar de todo. Entonces escuché tu voz. Y en ese momento se me dibujó una sonrisa enorme en la cara. Solo con escuchar tu voz me olvidé de todo. Y lo único que quise fue que entraras, poder abrazarte, y darte las gracias por estar aquí. Que te quiero, y lo demás no me importa, Malú. 
No pude decirle nada. Me quedé sin palabras. Simplemente mis lágrimas corrían sin parar por mis mejillas, esta vez de alegría. La abracé, nos besamos... Y un día más me di cuenta de lo importante que es en mi vida. 

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