:)

sábado, 22 de febrero de 2014

Capítulo 17.- NO ME INTERESA

Malú me hablaba pero yo estaba allí, petrificada. Su padre. Estaba allí su padre. Lo cierto es que yo no era psicologicamente capaz de hacer como si allí no pasara nada. Y menos cuando no sabía si se lo había contado o no. No supe reaccionar. Es que claro, llego a casa de mi novia, cuando se suponía que íbamos a estar solas (ya me entendéis) y me lo encuentro a el allí, mirándome fijamente y claro, así me quedé, casi boquiabierta. 
-Alex ¿Estás bien? -me dijo Malú riéndose de mi cara de pasmada.
-Eh...si, si, claro- sonreí
-Mira, ven, este es mi padre. Papá, ella es Alex- sonrió
-E-encantada- me había puesto roja, cual tomate andante
-Igualmente chica -hizo una breve pausa- he oído hablar mucho de ti. -Malú se sonrojó y yo... si me hubiera sonrojado más hubiera explotado allí mismo. Solo pude sonreír y asentir. No supe decir nada. Pero rápido me di cuenta de que no iban los tiros por donde yo creía. 
-Si, bueno, solo le he contado por qué he parado mis entrevistas y eso -me guiñó un ojo- 
-Me alegro de que seáis tan buenas amigas. Pero no me la distraigas eh- Malú me miró a piques de romper a reír y yo movía la cabeza en señal de negación- Bueno, ahora me marcho, espero volver a verte pronto Alex. -le di dos besos, se despidió de Malú y se fue. 
-Vaya papelón. Tía, yo te mato. ¿No me sabes avisar?- Rompió a reír al ver la cara de idiota que se me había quedado. Si, yo también me hubiera reído de mi cara en ese momento.
-Venga tonta, no te lo tomes tan en serio- no dejaba de reírse y eso provocó mi risa, como todas sus sonrisas. Era como un bucle del que no salíamos. Siempre que ella reía, yo reía con ella, así estuviera llorando, o enfadada , o fuera lo que fuese. Su risa contagiaba a la mía, siempre.- Y cuéntame venga, ¿qué tal tu primer día de ensayo?
-Pues... Bien -sonreí- He arreglado las cosas con María, así que ahora todo va a ser mucho más fácil. -noté que su cara cambió al instante.- ¿Y tu que tal la entrevista?
-Ah, que has arreglado las cosas con María... ¿Y por qué? ¿Tanto te gusta?
-Malú, pero ¿qué estás diciendo? Me pidió perdón y decidimos arreglar las cosas para que todo fuera bien cada vez que tenemos que cantar juntas, nada más. ¿Por qué estás tan celosa, si yo te quiero a ti?
-No me interesa. No quiero que estés con ella. Ni tampoco quiero que cantes con ella. ¿Celosa yo? Vamos, si, lo que me faltaba... 
-Estás sacando las cosas de quicio. Sabes que estoy empezando, no puedo elegir con quien canto. Además, si ya empiezas así, sin confianza ninguna en mi pues mal vamos... Y si no estás celosa ¿qué coño te pasa?
-No es eso, pero... Si que confío en ti... pero no en ella... No son celos, es miedo a perderte. Miedo a que te canses de mi o de todo esto y un día te vayas con ella. Pero no son celos. 
-Me acabas de poner las 2 peores excusas más conocidas del mundo. "No es que no confíe en ti, no eh, es que no confío en ella" y "No son celos, para nada, no. Solo es miedo a perderte." No te entiendo, en serio. ¿Tu qué te piensas? ¿Realmente crees que me voy a cansar de ti? ¿Crees de verdad que sería capaz de irme con ella estando contigo? Lo siento, pero estás muy equivocada.- Notó que me había enfadado y agachó la cabeza. Ya no dije nada más, simplemente cogí mi chaqueta y me fui al parque de siempre, a cantar como siempre. Me fastidiaba que desconfiara de mi. Igual no directamente, pero al fin y al cabo era eso, no confiaba en mi. Me senté bajo el mismo árbol, muy típica yo. Me encogí haciéndome pequeñita, apoyé mi cabeza en mis rodillas. Había ido a cantar, pero estaba tan "chof" que ni eso tenía ganas de hacer. Era increíble, me había quitado hasta las ganas de hacer lo que más me gustaba en el mundo. 
-¿Estás bien?- ¿Quién era? Qué confusión... Levanté la cabeza y la vi. Le sonreí. 
-Si, gracias. 
-¿Te importa si me siento aquí contigo?
-No, claro. Siéntate.
-Dime, ¿qué ha pasado?- No sabía por que estaba allí, pero aun que fuera casualidad para mi no significó nada en ese momento. Tampoco quise contarle nada. Más problemas no, gracias.
-Gracias, pero no quiero hablar de eso, María.
-Bueno, tampoco te voy a obligar nada...- me dio un abrazo y se quedó callada durante un rato.- ¿Sabes? Tú y yo podríamos ser muy buenas amigas.
-Si... encajamos bien- reí. Pero no, no podía. Si Malú se enteraba iba a ser peor.- Tengo que irme. Nos vemos en estos días.
-¿Quedamos para desayunar mañana?
-No puedo, tengo una sesión de fotos, lo siento. 
-Ah, genial. Pues mucha suerte.- Me dedicó una sonrisa y volví al piso de Malú. No sabía que hacer, ni que decirle. Me sentía fatal después de lo que le había dicho... Creo que por como se puso, me quería, y yo le había dicho eso... 
Llegué al piso y mientras subía por el ascensor iba pensando que decirle. Llegué arriba, cogí aire y entré. Ella estaba apoyada en la ventana, con un cigarro en la mano y los ojos hinchados. Si, había estado llorando, al igual que yo. Se me rompió el alma al verla así. Si ya no soportaba cuando la veía llorar en La Voz, ¿como lo iba a soportar teniéndola a un par de metros de mi?
me acerqué a ella y la abracé por la espalda, como ella hacía conmigo siempre. 
-Lo siento, fui una imbécil- le susurré
No me contestó, pero tampoco le di importancia. Estuvimos así un rato hasta que se me ocurrió seguir.
-¿Me podrás perdonar?
-¿Perdonarte por qué? En cualquier caso tendías que perdonarme tu, por que fui una completa idiota al dudar de ti. Y si, estoy celosa, pero por que te quiero.- ¿En serio se había deshecho de su orgullo por mi? 
-Ni siquiera me había enfadado. No quiero que estés celosa. Yo te quiero a ti, y nadie va a poder cambiar eso nunca ¿de acuerdo?
-De acuerdo.- se giró y la besé. La felicidad había vuelto a mi. Con la tontería eran las 00:00 y aún no habíamos cenado. Pero ya no importaba. Se nos olvidó por completo. 

-Buenos días mi pequeña- me dijo acariciando mi espalda. 
-Buenos días princesa- contesté con una sonrisa. No tenía ganas de levantarme. No tenía ganas de irme sino de quedarme allí abrazada a ella tanto como pudiera. Pero no podíamos. Esa mañana tenía la sesión de fotos con la revista QMD y ella tenía que ir a hablar con unas personas que ni siquiera me dijo. Lo dejé estar, supuse que ya me lo contaría. 
Me duché y me puse esto:



No me importó mucho lo que me iba a poner, ya que para la sesión de fotos me darían más ropa. 
Malú se ofreció a llevarme en su coche así que le avisé y salimos. Estaba nerviosa. Era mi segunda entrevista. Tendría que estar un poco más tranquila pero no, no era así.
-Suerte cielo, cuando acabes me llamas y vengo a buscarte.
-Gracias, lo haré- dije besándola.
Salí del coche. Mis piernas temblaban. Entré donde me iban a entrevistar...
No, por favor, otra vez no... Tuve ganas de irme en ese mismo momento, y se notó. Vaya si se notó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario