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viernes, 21 de febrero de 2014

Capítulo 16.- VUELVO A VERTE

No me cogió al teléfono. ¿Cómo se atrevía? Los paparazzi empezaron a hacer preguntas que no podíamos responder hasta que finalmente decidí inventar algo. 
-Disculpen, esto es estrictamente profesional. Voy a editar un disco y Malú es mi "manager" hasta que encuentre a otra persona. 
-¿Y por qué Malú? -recuerdo que pensé "joder, serán cotillas..."
-He hecho buenas migas con ella. Es muy influyente en este mundo y eso ayudará a que se me abran muchas puertas.- Mierda, había elegido mal mis palabras y eso podría dar lugar a malos entendidos... Seguro que me tomaban con una trepa que solo buscaba la fama...Pero ahora ya estaba, no podía hacer nada. Salimos corriendo como pudimos. Cerré la persiana del bar de mi tío y allí nos quedamos. Menos mal que tenía una cama por que sino a ver que hacíamos esa noche... 
Por lo demás todo iba perfecto, estábamos las dos solas. Parecía que no le hubiera importado lo más mínimo lo que acababa de pasar y eso me encantaba. Por primera vez se me habían ido por completo las inseguridades. Esa noche estuvimos mejor que nunca. No se si podía decirse que éramos realmente novias o no, pero fuera lo que fuese, solo el estar con ella me encantaba.
Dormimos abrazadas en aquel pequeño colchón en un despacho poco espacioso. Eso era bueno, por que había tan poco espacio que eso nos obligaba a estar intensamente juntas. Estaba de espaldas a mi. Tenía parte del hombro descubierto, muy sexi. Si os soy sincera me encantaba. Solo mirar su espalda me producía unos escalofríos extraños. Seguía sin creerme que estuviera allí, con ella. 
Por la mañana me desperté feliz. Como si un gran rayo de sol hubiera iluminado mis días. (Por supuesto con "rato de sol" me refería a ella)
Hoy era mi primer día de ensayos y grabación en el estudio, con Pedro. Estaba feliz. Hoy, si que sí. Me desperté con la sonrisa más grande del mundo.
-Buenos días, princesa.- dije con voz de niña pequeña
-Buenos días mi pequeña.- cómo sonreía... Me perdía en esa preciosa sonrisa y en sus ojos. Sobre todo en esos profundos ojos que hacían perderse a cualquiera. La besé. Era como un "gracias por amanecer a mi lado" pero sin palabras cursis dichas en alto.
Mi tío había llegado al bar. Dentro de media hora abría así que Malú y yo teníamos que irnos ya. Me vestí. (Habíamos llevado un bolso con una muda, por si acaso. Y habíamos acertado)
Me puse esto:



No quería ir formal, además de que quería ir cómoda para mi primer día. 
Malú tenía una entrevista. Se había puesto guapísima. (Lo cierto es que yo la veía guapísima con cualquier cosa, básicamente por que lo era)
   


Si, realmente guapa. Nos tomamos un café, nos despedimos de mi tío y nos fuimos. Para nuestra suerte no había ningún periodista, ni nadie cotilleando por allí. Lo agradecí, por que la pude besar. 
Nos subimos a su coche y fuimos a recoger las maletas al hotel. Luego emprendimos el viaje hacia Madrid. Como habíamos salido temprano llegamos más o menos a la hora de comer. Lo malo era que no podíamos comer juntas por que Pedro me había invitado a comer y ella tenía que ir a su entrevista. Me dejó en la cafetería en la que había quedado con Pedro, nos despedimos y se fue.
-Te veo esta noche sin falta, cariño. -Me dijo besándome en la frente.
-Por supuesto cielo.- respondí.
Cerré la puerta del coche y entré a la cafetería.
-¡Alex! ¡Ya te echaba de menos! ¿Estás ya mejor?
-Si Pedro, muchas gracias. Me alegro de verte- le sonreí
Después de haber comido y haber estado un rato charlando de variadas cosas decidimos ir al estudio y empezar de una vez. Sino no acabaríamos pronto y no llegaría la hora de la cena. Tenía previsto prepararle algo especial a Malú en su casa. No por nada en especial, solo me apetecía. 
-
Llegamos al estudio y allí estaba ella. Después de lo que había pasado se me hacía muy incómodo tener que cantar juntas. Pero vino a hablarme, cosa que me extrañó...
-Hey Alex, solo quería decirte que lo siento... Fui una imbécil tía. Perdona. ¿Podemos empezar de nuevo?
-Tranquila. Yo también tuve culpa. Podríamos intentarlo.
Así como quien borra una carpeta del ordenador, se alejó un poco y vino hacia mi. 
-¡Hola! Soy María. Me han dicho que vamos a cantar juntas. Encantada.- Sonrió y después yo.
-Encantada, María. Yo soy Alex.- Aquello se me hacía increíblemente extraño, pero agradecí el gesto de hacer como si nada. Más que nada para llevarnos bien en los ensayos y en la grabación...

Aquel día se acabó.
Llegué al piso de Malú agotada, pero aún iba con la intención de organizarle aquella cena. Pero no me fue posible. Cuando llegué ella ya estaba allí. Y para mi sorpresa no estaba sola.
¿Qué hacía allí? O mejor dicho, ¿por qué yo no sabía que estaba allí? ¿Se habría olvidado Malú de avisarme? No es posible, esas cosas no se olvidan. A lo mejor para ella era algo tan normal que se le había pasado decírmelo. Pero yo estaba en shock. 

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