(Narra Alex)
-"Dicen que cuando estás mal lo mejor es escribirlo, plasmar en
un papel todo lo que hace que te cueste respirar. Yo, en mi caso,
no le veo el sentido ya que va a seguir dentro de mi aunque yo
no lo quiera. Pero de todas formas he decidido intentarlo, al menos
para liberarme cuanto pueda.
Siento que el mundo se me está viniendo encima. Es como si de
repente todo viniera en mi contra como una tormenta de arena en
pleno desierto, que puede enterrarte por completo. Quizás haya
personas que para las que esto carezca de interés. Personas que
al leerlo se rían, lo vean insignificante. De todos modos no intento
contarle esto a nadie sino a mi misma. No sé si para auto-convencerme
de que con esto estaré mejor o simplemente por probar.
Estos días siento un tornado en mi interior, todo da vueltas y cuando
para y miro a mi alrededor todo es un completo caos.
Podría echarle la culpa al mundo entero de todo lo que me pase.
Pero por mucho que quiera, se perfectamente que absolutamente
toda la culpa es únicamente mía. Quizás si alguien lee esto se
pregunta por qué pienso esto ¿no? Pues bien, si pienso que la
culpa es mía es solo porque somos nosotros los que elegimos
pasarlo mal por cierta cosas. Muchos diréis que que no, que lo
que sentimos no se puede controlar y derivados.
Pero sinceramente yo en este tiempo he podido aprender que si
nos aferramos a lo que nos duele, es normal que nos afecte. Es
decir, si queremos podemos cambiar la situación, pero nunca
queremos. Nos esforzamos en creer que lo que hoy nos afecta lo
va a curar el tiempo, pero en realidad tenemos que curarlo nosotros
mismos.
Y ahora es el momento en el que pienso: 'intento fallido'. Porque por
más que lo intenté no conseguí que esto se quedara aquí, en un
simple papel y no en mi. "- Sofía leía en voz alta la hoja de papel que yo había escrito momentos antes de que ella llegara. Me quedé quieta en el marco de la puerta de mi habitación, mirándola fijamente y sin poder evitar que mis lágrimas empezasen a resbalar. Ella no tenía que haber leído eso nunca, pienso.
-No tenías que haberlo leído.- le dije disgustada y con la voz rota
-Lo vi aquí y... Lo siento Alex, de verdad.- se acercó a mi y me abrazó con fuerza
-Estoy bien, no te preocupes.- fingí una sonrisa
-¿Te dijeron alguna vez que mentías de pena?- sonreí
-No... no me lo habían dicho aún.- bromeé- Bueno, voy a acabar de recoger. ¿Puedes ir llevando estas cajas al coche?
-Claro.- asintió- Acaba, venga, tenemos que ir a recoger a Chloe.- sonreí y volví a subir a la habitación.
Me quedaban muchas cosas que recoger, muchos recuerdos que guardar en unas simples cajas. Si, definitivamente me iba de aquella casa. Aquella que tantos momentos buenos me había dado. Se que Malú no me había dicho que me fuera, pero ya no tenía ningún sentido que me quedara.
Cada cosa que metía en las enormes casas tenía una historia diferente, un recuerdo que escondía muchas, muchísimas lágrimas detrás.
Vacié el armario por completo. Mi mesilla de noche, con todos sus respectivos objetos como marcos de fotos y demás. Cada vez que me paraba a mirar todas aquellas fotos nuestras que decoraban la habitación me inundaban los recuerdos una vez y otra también.
Justo unos minutos antes de bajar a donde estaba mi hermana escribí unas líneas en una hoja de papel que encontré rebuscando y la puse con una de nuestras fotos en su almohada. Quien sabe, quizás cuando venga de México quiere leerlo...
Así fuera o no, solo era una simple nota que dentro de las muchas posibilidades también podía quemarla para no leerla, quien sabe.
Ya con todo bajé como pude las cajas al salón y luego me tocó hacer unos tres viajes para llevar todo aquello al coche de mi hermana. Por suerte no tardamos mucho, pero lo que tardamos me llegó.
La verdad, iba a echar de menos aquella casa. O bueno, más que la casa, a ella. Echaría de menos despertarme y verla dormir, acariciar su espalda con la yema de mis dedos o discutir hasta acabar en besos. Echaría de menos las reconciliaciones después de broncas tontas, las peleas de cosquillas y los consiguientes besos. En definitiva, echaría de menos mi vida a su lado, que no es que fuera fácil, pero tal y como era a mi me encantaba.
¿Y que iba a ser ahora de los desayunos en el jardín? ¿De jugar con sus perras como si fuéramos niñas? ¿De las largas duchas juntas y las noches abrazadas?
El tiempo, el tiempo es el culpable. Que lo desgasta todo, hace que se rompa poco a poco hasta que finalmente quede en pequeños pedazos que ya no se pueden unir.
Una vez más de tantas mi hermana irrumpía mis pensamientos. La miré mientras conducía. Estaba seria y hablaba demasiado rápido para que pudiera entenderla. Básicamente no me estaba enterando de nada, pero ella seguía hablando.
-¿Me has entendido?
-Supongo que si...
-Alex... No puedes seguir así. Hace tres días que te dejó y estás en otro mundo. ¿Se puede saber que te pasa?
-Nada. Simplemente pensaba. ¿Puedes repetirme eso que dijiste?
-Que hoy por la tarde me voy a Valencia por trabajo. Tienes que cuidar de la niña y llevarla mañana a piscina y a sus clases particulares.
-De acuerdo.- estuvimos calladas un rato hasta que me decidí a hablar.- Solo me quedaré en tu casa dos días. Pero luego si quieres puedo recogerla cuando tengas algo que hacer y la cuido.
-¿Como que dos días? ¿Y que piensas hacer?
-Pues me voy al apartamento en el que vivíamos antes ¿te acuerdas? Aún tengo las llaves y al ir allí ayer vi que todo estaba bien.
-Bueno... no te voy a llevar la contraria porque acabarás haciendo lo que quieras... ¿Te llevo allí a dejar tus cosas y así no tienes que volver luego?
-Si por favor. Será más fácil. Me quedaría ya esta noche aquí, pero es que no tengo dinero para hacer la compra hasta pasado mañana, ya sabes, que Pedro me pague.
-¿Te has gastado todo lo que tenías?
-Si... Pero no quiero hablar de eso.
-Per...
-No. Déjame aquí, las voy llevando al portal y luego las subo poco a poco. Mientras puedes irte a recoger a Chloe, tengo todo controlado.
-¿No necesitas ayuda?
-No, no. Bastante haces ya. Gracias hermanita.- besé su mejilla y salí del coche.
Empecé a bajar cajas y a dejarlas en el portal. Lo hice lo más rápido que pude y luego Sofía se fue como le dije.
Cuando estaba metiendo cajas en el ascensor alguien tocó mi espalda.
-Por casualidades del destino ahora no hacemos otra cosa que vernos.- reía- ¿Que tal bonita?- otra vez el. Otra vez. ¿No había causado ya suficientes problemas?
-No me obligues a denunciarte por acoso Carlos.
-Me gustas. ¿Y sabes por qué? Porque me pones las cosas muy difíciles aunque te mueras por mi.
-Por tu bien es mejor que te vayas.
-Anda, no seas tan dura...- se acercó a mi y me aparté- Cuanto más me rechaces más me vas a gustar, yo solo te aviso...- reía sin parar
-¿No te das cuenta que me importas una mierda Carlos?- grité enfadada- ¡Quiero que te vayas, no quiero verte!- pero esta vez todo se torció. Mis argumentos se cayeron en picado cual cascada.
Se acercó más y más. Cogió mi cintura y me pegó a el hasta que no hubo espacio que nos separara. Pegó sus labios a los míos sin control, pero no hice nada por evitarlo.
cuando mas capítulos están súper interesantes
ResponderEliminarEspero poder escribir pronto, de momento no me está siendo posible. Muchas gracias!
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarSube pronto. Tienes ask??
ResponderEliminarSii, espero subir antes del viernes 25
EliminarMi ask es http://ask.fm/NovelaMLSB