:)

viernes, 20 de junio de 2014

- 15 - QUE NADA NOS SEPARE, NI LAS DUDAS NI EL TEMOR

Pasaron dos días, tres, cuatro... Pero Pedro no llamaba. Malú no me dejaba llamarlo, porque me decía que tenía que ser paciente y esperar. Que ya llamaría. Pero todos los días me moría por dentro por no saber nada. Por no poder hacer otra cosa que esperar. Era una sensación horrible, inaguantable. 

-Malú... ¿qué haremos si Pedro no consigue hacer nada?- dije acariciando su pelo, aprovechando que lo tenía sobre mis piernas
-No lo se cariño, no puedo saberlo...- Se hizo un silencio que duró unos minutos, unos largos minutos.- ¿Has pensado en volver a Roma?
-Si... lo he pensado. ¿Tu quieres que volvamos? 
-Pues... la verdad es que si. Sé que aquí tenemos nuestra casa, nuestra familia... Pero en Roma todo nos iba genial Alex.
-Yo pienso exactamente lo mismo amor... Pero no puedo evitar pensar que a lo mejor si volvemos ahora ya no vamos a ser tan felices.
-¿Por qué dices eso?
-Porque es lo que nos pasó al venir aquí Malú. Nos volvimos de Roma, también pensando que con nuestra familia y nuestros amigos íbamos a estar mejor, pero nada más llegar todo se volvió en nuestra contra. ¿Quien te puede asegurar que si volvemos a Roma no va a pasar nada? ¿Quien te asegura que todo va a estar bien? No podemos saber eso, es imposible. 
-Ya Alex pero no sé... 
-Escucha, todo se va a arreglar. No sé como, pero se va a arreglar. Tal vez tarde un poco y tal vez esto vaya a peor durante un tiempo, pero tarde o temprano todo se solucionará, en serio. 
-No quiero que tengas que pasar por esto Alex, no quiero.
-Cuando decidí estar contigo, decidí estar para lo bueno y para lo malo. Ahora lo vamos a solucionar y lo vamos a hacer juntas. ¿De acuerdo? 
-De acuerdo cariño.

Me besó y nos quedamos abrazadas un rato. Después salimos al jardín a jugar con las perras. Al menos en esos momentos si que se la veía feliz, jugando con ellos como si fuera una niña, riendo a carcajadas como una enana... 
Sonó su móvil y con esa llamada se borró su sonrisa. ¿Acaso aún quedaban malas noticias? 
Su cara iba cambiando según la llamada transcurría. Fruncía el ceño, acompañado de un "ajá" "si, entiendo". Y eso era lo único que decía hasta que la llamada terminó, cuando lo único que cambió fue su "de acuerdo, gracias". No parecía que aquella llamada hubiera sido del todo buena, pero tampoco se la veía enfadada. 

-Cariño ¿ha pasado algo?
-Pues... Era Pedro... 
-¿Y bien?
-Me ha dado una solución pero no creo yo que... 
-Va Malú ¿qué te dijo? 
-Siéntate Alex...- Le hice caso y me senté en las sillas que había en el jardín. Ella se sentó a mi lado, cogió mi mano y me miró a los ojos. Al parecer no era ninguna tontería, no. 
-Me estás asustando cariño... Dilo ya, venga.- Apreté sus manos con fuerza y besé sus labios. 
-Pedro me aconsejó que fuera a México, donde está trabajando mi antiguo productor para que pueda hablar con el y volver a empezar con todo...
-¿Y cual es el problema? Ya has ido a México otras veces cielo. 
-Es un año y medio Alex...- Aquello me había dejado petrificada. ¿Un año y medio en México? ¿En serio? 
-Bueno... supongo que si no hay más opciones tendremos que ir...
-No Alex. Es que... Lo que Pedro me ha dicho es que tengo que ir sola. 
-¿Pero qué dices? Es una broma ¿no?
-No cariño... Tu tienes que trabajar en el proyecto que el te propuso y, no puedes hacerlo desde México... Se que un año separadas va a ser difícil, pero lo mejor para ti es quedarte aquí.
-Malú, me da igual todo. No quiero que estemos separadas un año y medio, no podría soportar tantísimo tiempo sin tenerte a mi lado... 
-Lo se Alex, y se que va a ser difícil, que vamos a pasarlo mal mientras no podamos estar juntas pero también creo que la distancia fortalece un poco más las relaciones, porque hace que nos echemos de menos y cuando nos volvamos a ver nos cogeremos con más ganas, ¿entiendes?
-Ya pero... ¿Y si nos sale mal? ¿Y si lo nuestro se rompe por esto? Si te pierdo me muero Malú, lo sabes perfectamente. 
-Tenemos que arriesgar mi vida. Si no arriesgamos no vamos a conseguir nada.

La besé con toda la dulzura que me salió en aquel momento y luego nos fundimos en un largo abrazo. La tarde transcurrió normal, sin mucha conversación, entre abrazos y besos con películas aburridas, que lo que más hacíamos era ignorarlas con besos y caricias. 

Por la noche Malú había quedado a cenar con Pedro, para hablar de cuando se iría y demás. Yo no sabía qué hacer. La verdad es que cuando ella no estaba todo me parecía enorme. La casa por un  momento me daba miedo, había demasiado silencio y todo parecía más grande al estar yo sola. Si solo se iba unas horas y la echaba tanto de menos ¿qué voy a hacer cuando se vaya por un año y medio?

Como necesitaba compañía y no sabía qué hacer decidí llamar a mi hermana, que estos días no había dado señales de vida alguna. Le dije que viniera, que estaba sola y no me vendría mal hablar un rato, a lo que me dijo que sin problema, que vendría en media hora y que tenía algo muy importante que contarme. Eso la verdad es que me sonó raro, como si estuviera embarazada otra vez o qué se yo, pero bueno, ya me lo explicaría ella. 
Como dijo, a la media hora llegó a la casa. Me sorprendió que no hubiera venido con la niña, pero tampoco le di mayor importancia. 

-Bueno, cuéntame  que tal va  todo.- dijo acercándome la copa para que le sirviera el vino que acababa de coger. 
-Pues... no muy bien la verdad. Malú se  va a México... 
-Pero eso ya lo ha hecho otras veces ¿no? ¿Qué problema hay esta vez?
-Se va un año y medio Sofía...
-¿Qué? ¿Por qué? 
-Dice Pedro que es la solución a su problema... No sé, yo no creo que vaya a solucionar nada en un año y medio tampoco. Aunque  también podría venirse el productor aquí, digo yo... Pero es lo que hay. 
-Bueno, mírale el lado positivo boba, ¡vacaciones largas!- desde luego mi hermana siempre intentando verlo todo de color de rosa... Y desde luego en este momento no servía de mucho. 
-Yo no voy.- sonreí como pude
-No puedes dejarla sola ahora Alex, ¿por qué no vas? 
-No ha sido idea mía, sino de Pedro. Al parecer tengo que trabajar y ya ves- reí. 
-Ya... bueno, seguro que se os pasa rápido boba, ya verás.- sonrió
-Bueno, ¿y tu qué?¿Que era eso que me tenías que contar? 
-Si... esto... Me caso hermanita.- Y... ¡bum! Todo estalló dentro de mi. En esos momentos una sonrisa estaba dibujada en su rostro y sus ojos brillaban más que nunca. ¿En serio mi hermana se casaba? Por un momento me quedé sin habla, estaba feliz por ella, emocionada y orgullosa, sobretodo orgullosa. Sin decir nada la abracé más fuerte que nunca, acompañando aquel abrazo con un 'Enhorabuena cariño' que le susurré sonriente al oído.
-¡Cuéntamelo todo!- Le dije mientras me acercaba más a ella y mis ojos se abrían como platos, demostrándole todo el interés que aquella historia me producía. Me lo contó todo al detalle, diciéndome también lo que había sentido antes, durante y después de que se lo pidiera. Me enseñó el anillo y qué anillo... 
-Quiero que seas mi madrina.- dijo sonriente. Y una vez más mi hermana me había hecho tremendamente feliz.- ¿Quieres?
-¿Que si quier? ¡Pues claro!
-Genial, pues me caso en dos meses así que vas a tener que venir conmigo estos días a ver mi vestido y...
Y así me relataba, una cosa tras otra todo lo que tenía que hacer en estos durísimos dos meses, que también tendría que hacer yo con ella. 
Y bueno, a idea la verdad es que me había echo mucha ilusión, casi tanta como si fuera yo la que se casa. 
Una  vez más, nuestros días dando giros de trescientos sesenta grados... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario