-¿Que hacemos hoy?- me dijo abrazándome por el cuello mientras besaba mi mejilla
-Yo he quedado con Pedro ¿quieres venir?
-¿Con Pedro? ¿Para qué?
-Pues... creo que es el único que nos puede ayudar a solucionarlo todo Malú.
-Ni de coña voy a meter a Pedro en esto Alex, es cosa mía ¿estamos?
-Malú, no voy a dejarte cargar a ti con todo. Yo se que es el el único que nos puede ayudar y quieras o no voy a ir a hablar con el.
-No puedes hacer eso Alex... no.
-No, perdona. Lo que no puedo hacer es dejar que las cosas sigan como están. No estoy dispuesta. Ahora si me disculpas tengo que irme.
Cogí mi chaqueta y me fui a donde había quedado con Pedro esta tarde, a la cafetería de su hermana. No quedaba muy lejos así que andando llegaría en unos cinco minutos o menos.
Cuando llegué el aún no estaba, así que me senté en una mesa lo suficientemente visible para cuando viniera y lo esperé mientras bebía una coca-cola.
Por fin llegó. Lo recibí con una sonrisa, intentando ocultar las ganas de llorar que en ese momento tenía. No sé por qué razón, pero hoy estaba algo bipolar de más.
-Bueno, ¿ha ocurrido algo?
-Si Pedro... la verdad es que si. Yo venía a pedirte ayuda porque... verás... A Malú ya no le permiten grabar ni sacar ningún disco aquí. Al parecer han tenido problemas entre la compañía de Roma y la de aquí y bueno... que está sin nada. Ella no puede dejar su carrera Pedro, tu lo sabes... Ahora no.
-Te entiendo Alex... Pero entiende que yo no puedo hacer nada. Yo estaría encantado de producirle a Malú todos los discos que vengan por delante, pero no soy yo quien manda y en los tiempos que corren no creo que pueda conseguir nada... Creo que deberíais empezar a vivir vuestra vida en pareja y dejar de lado esta profesión...
-¿Estás insinuando que se retire?
-Creo que en este momento es lo mejor...
-No digas eso Pedro, por favor.- dije ya con las lágrimas en los ojos
-Lo siento muchísimo Alex, de verdad...
-Al menos dime que lo intentarás, que no lo darás todo por perdido...- le pedí mirándolo fijamente a los ojos
-Yo...- se quedó un rato pensativo, mirándome sin saber que decir.- Está bien. Lo intentaré pero no puedo prometerte nada ¿de acuerdo?- asentí- Te llamaré en cuanto sepa algo. Puede que tarde un par de días...
-Gracias, de verdad Pedro.- dije mientras me acercaba a el para abrazarlo
-No hay de que mujer.- me susurró
Me despedí de Pedro un poco después y me volví a casa, ya a paso lento. No podía dejar de pensar en qué iba a ser de nosotras si Malú dejaba la música. ¿Tendría que deajarla yo también? ¿Acaso estaba ta mal todo? Lo que más me dolía era lo que podría significar para ella tener que dejar lo que le dio la vida tanto tiempo. Tener que dejar a un lado tantísimos años de carrera así, de la nada. No quiero ni pensar como va a estar... Eso es lo peor. Que por mucho que lo intento no se me ocurre como ayudarla, como solucionarlo. Se que aunque mueva cielo y tierra no conseguiré nada, porque es imposible. Pero lo que tampoco puedo hacer es dejarlo ahora ¿no? No puedo permitirme dejarla sola en un momento como este, yo no soy así. Y tengo claro que voy a estar a su lado, pase lo que pase, siempre.
Llegué a casa sin ganas de nada. Lo único que quería era estar con ella, acurrucarnos en el sofá y quedarnos allí el máximo tiempo posible. Total, ninguna de las dos teníamos otra cosa que hacer... También quería pedirle perdón por haberle hablado tan mal antes... reconozco que me pasé bastante.
Entré en casa como de costumbre y la vi sentada en el sofá. Inmediatamente se levantó y yo fui hacia ella.
-Lo siento.- dijimos al unísono. Y al ver que lo habíamos dicho a la vez nos causó gracia.
-¿Ha ido bien con Pedro?
-Me dijo que me llamaría, pero que no podía prometer nada...- dije bajando la cabeza.
-No pasa nada ¿me oyes?- levantó mi cara con sus manos y apoyó su frente con la mía.- Con que estés conmigo me conformo.
-Yo siempre voy a estar contigo.- besé sus labios y sonreí aún en su boca.- ¿Sabes?
-¿Qué?
-Que a lo mejor es algo bueno... Así tienes más tiempo para mi y me quieres un poquito más.- sonreí
-Es cierto... encima voy a tener que aguantarte las veinticuatro horas del día.- se llevó las manos a la cara, cual niña pequeña.- No creo que pueda soportar tal tortura.
-¡Oye! Con lo que tu me quieres...- dije poniendo morritos y cruzándome de brazos
-Si... Claro que si...
-Pero mira que eres idiota eh.- sonreí embobada y besó mis labios
-Si, pero soy tu idiota.- me guiñó un ojo
-Que mítica.- reí- Esa frase está un poco pasada ¿no crees?- me dio un codazo y me quejé en silencio, pero poniendo caras para que se diera cuenta de que si, me había dolido
-Te fastidias mona, encima que intento ponerme romántica...
-¿Romántica? Romántica serías si me llevaras el desayuno a la cama con un ramo de flores, pero recordarme que vivo con una idiota no es ser romántica.- reí y esta vez me pegó, en el mismo brazo pero con toda la mano abierta, que duele más y entre carcajadas ensordecedoras que inundaban toda la estancia. Risas que me encantaban.
-¿Hoy vas buscando guerra, eh?
-¡¿YOO?! ¿Pero que dices? Anda anda, no digas tonterías...- contesté irónica y mirando hacia otro lado
-Aún no me puedo creer que pueda quererte, con lo boba que eres... De verdad, voy de mal en peor.- rió
-¿Ah si? Pues muy bien eh.- me crucé de brazos y me di la vuelta haciéndome la enfadada
-Anda idiota, ven aquí.- dijo tirando de mi brazo y girándome hacia ella.- No tienes idea de cuanto te quiero, por idiota que seas.- Acto seguido me besó, con lo que se me pasó el "enfado" en milésimas de segundo.
Y así, entre beso y beso le dimos la vuelta a la situación, y todo lo malo, lo que nos preocupaba, pasó a un segundo plano, ya no importaba nada.
Subimos a la habitación, deshaciéndonos de nuestra ropa a cada paso, sin preocuparnos el desorden que tendríamos que arreglar después. Total ¿qué más da?
Capiiiitulo!
ResponderEliminarMuy pronto el siguiente cielo, un besito :)
EliminarCuando subes otroo?? :)
ResponderEliminarEstoy esperando a acabar los exámenes y ya luego volveré a subir :)
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