-Si, está estable. La traerán a la habitación ahora, pero tendrán que esperar a que se despierte. No sab
emos cuanto va a tardar en hacerlo.- dijo el médico, quitándonos parte de la angustia que teníamos encima.
-Gracias doctor.- le dije tendiéndole la mano
Sofía me abrazó con fuerza y las dos nos quedamos así un rato. Era como tener a su hermana en mis brazos, era lo que me mantenía con fuerzas mientras ella no estaba.
Cuando trajeron a Alex mis lágrimas lo dijeron todo. No lloraba de otra cosa que de alegría, al pensar que dentro de nada podría abrazarla como siempre, que todo volvería a ser igual.
No se cuanto tiempo pasó desde que llegó a la habitación, pero yo no salí de allí. Sofía si, bajó a tomar un café y a comprarle algo de comer a la niña. Me insistió para que viniera, pero yo no quería estar ni un solo minuto fuera de esta habitación. No quería que se despertara cuando yo no estuviera allí, es que me niego rotundamente.
Pasaron horas y horas pero nada. Sofía vino y se fue unas cinco veces de lo nerviosa que estaba. Vino mi hermano, mi madre, incluso Pedro. Les dio tiempo a venir a todos, a hablar con nosotras largo y tendido y volver a irse. Cada minuto que pasaba yo estaba más y más nerviosa. ¿Cómo es posible que tarde tanto en despertarse?
Era ya de noche y se habían ido todos. Sofía dormía con la niña sentadas en el silloncito y yo estaba sentada en el hueco que Alex dejaba e la camilla.
Como ya había hecho días anteriores, cogí sus menos y canté. Esta vez canté la canción de "Diles". No paraba de repetir la misma frase, una y otra vez "Diles, que vivo y muero por amarte amor."
Al parecer con mi concierto particular que me había montado, Sofía y Chloe se habían despertado. Bajaron otra vez a la cafetería y me dejaron sola con Alex. Aproveché ese momento para hablarle, porque aunque no me contestara a lo mejor podía escucharme.
-Eh, pequeña. Que sepas que sigo aquí, que nunca me he ido de tu lado. Que te echo de menos, tanto pero tanto, que ni con palabras se puede explicar... Que te necesito aquí, conmigo. Para que me tranquilices cuando esté mal, para que sonrías conmigo cuando esté bien... En definitiva, para que vivas conmigo cada minuto de nuestra caótica vida, otra vez...- Entonces vi como sus ojos se abrían, poco a poco mi corazón iba más rápido. ¿Sería una ilusión mía?
-Anda, anda, no te me pongas pastelosa que no me muero.- dijo hablando bajito y con una gran sonrisa en su cara, esa sonrisa que tanto me gustaba.- ¿No piensas besarme o algo? Primero pastelosa y ahora sosa, desde luego...- Por fin reaccioné y la besé con más ganas que nunca.
-Como te eché de menos.- dije con las lágrimas a punto de salir de mis ojos
-Ya me imagino.- rió y, con su risa la mía. Es increíble la felicidad que me aportaba en apenas un escaso minuto. ¿Cómo puede ser posible que una sola persona cause tanto?
-¿Estás bien?
-Si cariño.- sonrió- ¿Y tu? ¿Me he perdido mucho?
-Que ganas tenía de que te despertaras idiota.- la besé- Bueno, digamos que alguna que otra cosa te has perdido, pero ya te pondré al día.- sonreí- Tu hermana y Chloe estarán a punto de llegar. Bajaron abajo a tomar algo porque estaba durmiendo hace nada.- reímos
-¿Le va todo bien a Chloe?
-Si...- La voz me había salido cortaba al recordar lo de Jake, mierda... Lo peor es que a Alex no se le escapa una, la señorita anda fina siempre, desde luego...
-¿Ocurre algo?- Como por arte de magia Sofía entró en la habitación
-¡Alex! ¡Por fin te despiertas!- corrió a abrazarla y después fue la niña, que corrió y dio un salto hasta sentarse encima de la camilla.
-Tita, tita, cuando vuelvas a casa juegas conmigo a las muñecas.- sonreía la niña
-Claro que si enana.- sonreía Alex sin parar
-Chloe ¿por qué no te vienes conmigo a dar un paseo?- le dije a la pequeña para dejar que Sofía y Alex hablaran.
Chloe asintió y cogió mi mano. Las dejamos allí solas y nosotras dos nos fuimos a andar por ahí.
Recordé que había un parque por aquí cerca así que me pareció una buena idea llevarla para que jugara un rato, al menos así no se aburriría.
Me senté en un banco que tenía una parte de sol y otra de sombra. Me puse justo en el medio, para no asarme ni tener frío y me puse a vigilar a la niña.
Jugaba contenta con otros niños en el parque. Es increíble lo rápido que los niños hacen buenas migas entre ellos. Es como si no les importara ser diferentes, ni ser desconocidos. Creo que si los mayores hiciéramos lo mismo seríamos un poquito más felices, porque no nos preocuparíamos de si la otra persona es diferente a nosotros por lo que sea, ni tampoco que tenga otra edad o sea de otro lugar. A veces pienso que necesitamos ser un poco más inocentes, como los niños, porque en algunas ocasiones la inocencia nos hace un poquito más felices.
Alguien se sentó en el banco, quitándome de toda reflexión, pero no le hice especial caso.
-Malú ¿no?
-Eso dicen.- reí. Me sonaba tanto su voz que me giré para ver quien era y...- ¡Ostras! Tu eres... ¿Jake?
-Si.- rió- El novio de Sofía.
-Si, si... Me acuerdo de ti.- reí
-He venido a ver a mi hija mientras tengo un momento. Pensaba ir al hospital, pero menos mal que de casualidad miré para aquí.
-Ah, si, es que dejé a Sofía y a Alex hablando- reí- ¿Y tu? ¿Dónde estabas?
-Trabajando.- Parecía sincero. Claro que Sofía decía que no sabía donde estaba... ¿Y si en realidad si que trabajaba?
-Creía que trabajabas solo hasta las nueve o diez de la mañana.- contesté mirando al frente con una sonrisa
-Si, bueno... He tenido que buscar otro trabajo.- Aquello me había dejado descolocada, efectivamente tenía otro trabajo pero Sofía no sabía nada.
-Ah... Sofía no me había dicho nada...
-Normal.- rió- Es que Sofía no lo sabe.
-¿Y no piensas contárselo?
-No quiero que piense que soy un fracasado...
-¿Es mejor que piense que la engañas?
-¿Qué dices? ¿Piensa que la engaño?
-Pues claro hombre. Estás fuera de casa más de lo normal. Llaman del trabajo que ella sabe que tienes, le dicen que no estás y ella no sabe a donde vas cuando sales de casa... Es normal que piense que la engañas Jake.
-Pff... tengo que hablar con ella.
-Pues corre imbécil.- Le di dos besos y se fue corriendo al hospital.
Llamé a la niña y nos fuimos también para allí. Además, por si fuera poco yo tenía que hablar con Alex y contarle lo que había pasado mientras ella estaba en el hospital y todo eso.
Claro que, podría esperar a llegar a casa para contárselo pero... no. Mejor ahora, que si se lo cuento después va a ser peor.
Cuando llegamos Jake y Alex estaban hablando. Les pedí a Jake y Sofía si nos podían dejar solas un rato y le guiñé un jo a Sofía, que entendió al instante lo que pretendía.
-¿Qué pasa Malú? Me estás asustando.- dijo sin perder la sonrisa
-Tengo que contarte una cosa Alex...- dije mientras bajaba la cabeza
-Eh- puso su mano en mi barbilla y me subió la cara para que la mirara a los ojos- Sea lo que sea, que sepas que te quiero.- Besé sus labios y me dispuse a contarle lo de Pablo.
-Bueno... El caso es que volví a ver a Pablo.- al pronunciar su nombre, la cara de Alex cambió. Me dio miedo que pudiera reaccionar mal, pero tenía que seguir.- Me insistió que volviéramos, que hiciera duetos o no se qué cosa con el... pero lo importante, lo que quería contarte era que el otro día me siguió a la habitación y bueno... Que me besó. Pero te juro que yo no quería que lo hiciera y lo eché enseguida, Alex, yo solo...- No me dejó terminar, me interrumpió sin más.
-No tienes nada que explicarme cariño... ¿Sabes? Después de cinco años aún te quiero como el primer día. ¿Y sabes por qué?- negué con la cabeza.- Pues yo tampoco, y eso eso es lo mejor. No hay una sola cosa que me guste de ti, sino tu en general, tus pequeñas y grandes cosas. Mira, con esto quiero decirte que me da igual Pablo, me da igual cualquiera. Si estuviste aquí día tras día durante semanas significa que me quieres y me quedo con eso. Que no me importa nada, solo me importas tu, y ya está.
Después de esto me quedé sin palabras. No pude decirle nada, simplemente la besé, cada vez con más ganas que la anterior y me perdí una vez más en ella, en sus labios, en sus manos.
Ahora si. Ahora si volvían a ser como antes las cosas y eso me encantaba.
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