-Me han ofrecido un trabajo como cantante, pero para las dos primeras actuaciones necesito una acompañante.
-¿Y a mi que me dices Pablo?
-Que quiero que seas tu, porque contigo seguro que me saldría genial.
-Pues tendrás que intentar que te salga genial con otra.
-Por favor Malú...
-No. Lo siento pero no. Tengo cosas más importantes que hacer que irme por ahí a cantar contigo.
-¿Como cuales, a ver?
-No te interesa mi vida. Ahora si me disculpas tengo que irme.
No se como lo hace pero Pablo consigue sacar lo peor de mi, al menos estos días. ¿Qué es lo que le pasa? Cuando subí a la habitación mi hermano estaba sentado en el sillón, pero algo más me llamó la atención. ¿Dónde estaba Alex? En un primer momento creí que se había despertado. La busqué en el baño y miré por los pasillos, pero nada. Mi hermano estaba intentando decirme algo mientras yo no paraba quieta, hasta que me cogió del brazo y me paró en seco.
-Cálmate Malú, no está aquí.- Mis lágrimas empezaron a inundar mis ojos y poco a poco caían por mis mejillas.
-¿Dónde está?- Dije como pude, ya que el nudo que se me había formado en la garganta me limitaba.
-Siéntate y respira, ahora mismo te lo cuento todo.- Hice lo que me dijo y me senté en el silloncito. Se sentó frente a mi en la camilla en la que estaba Alex y cogió mis manos apretándolas con fuerza.- Ha venido el médico hace un rato y me ha dicho que tenían que operarla...- Mi cara era un auténtico poema. No hacía más que llorar y me estaba empezando a marear.- Me han dicho que después de la operación solo tardará un par de horas o como mucho un día en despertarse.
Ahora si, ya más calmada pude sonreír un poco. Eso si era una buena noticia. Mi hermano me abrazó con fuerza para que me calmara y asimilara la situación. Ahora solo quedaba que la operación fuese bien y dentro de nada la tendría en casa conmigo otra vez. Llamaron a la puerta de la habitación y fue mi hermano a ver quien era. No sé por qué razón vino, me dio un beso y me dijo "lo siento". Pero cuando la persona que estaba detrás de la puerta entró, lo entendí todo.
-Pablo ¿qué coño haces aquí?
-Te seguí... quería hablar contigo Malú, tienes que entenderme.
-No quiero hablar contigo, ya lo sabes.
-Si, lo se, pero lo que no se es por qué.
-Porque me das asco. ¿Te parece poco?
Me senté sobre la camilla y agaché la cabeza. Todo me venía muy grande y Pablo lo empeoraba. Se acercó a mi, mucho. Demasiado. Cogió mi barbilla con sus manos y me alzó la cara para que lo mirara. Quería echarme hacia atrás, pero la cama me lo impedía. Estaba entre la cama y el y, ninguno de los dos me dejaba salir de allí. Se acercó a mi boca sin dejar que me moviera y me besó. Joder, lo que me faltaba. Se incorporó y le di una bofetada.
-¿Qué hostia haces Pablo? ¿Eres imbécil?
-Pues tu ni te apartaste chata...
-Porque no pude. Descuida que si hubiera podido hasta te hubiera estampado el sillón en la cabeza.
-Admite que me quieres, joder. Admite que aún podemos estar juntos y dame una última oportunidad. No voy a fallarte Malú...
-No voy a admitir algo que es mentira. Dejé de quererte cuando te vi con tu amiguita y ni loca vuelvo contigo ¿estamos? Ahora si haces el favor de dejarme en paz...- Le señalé la puerta y mientras me quedé allí esperando a que se fuera, hasta que por fin parecía que se iba.
-Si es por miedo a que te falle otra vez, no lo haré Malú, lo prometo.
-Claro que no lo harás. Pero no lo harás porque no te voy a tener cerca. No tanto como quieres al menos. Ya te dije que estoy con alguien y, te aseguro que te da quinientas mil vueltas, incluso más. Ahora por favor, vete.
Ahora si, por fin se había ido. Este era un problema más, añadido a todos los que me comían la cabeza. A ver como se lo cuento a Alex... y cuando, que lo último que quiero es que se ponga peor por culpa de todo esto... Además, se que tengo mucho que contarle y me lo pedirá nada más despertarse. Tengo que pensar algo ya.
Mi hermano, desde luego, es de lo que no hay. Sabe que no quiero ver a Pablo pero se va y me deja sola con el en cuanto aparece. ¿Qué bicho le picó a este? No hay quien lo entienda, si es que... Pero bueno, no es mi mayor problema. Mi mayor problema es como voy a contárselo a Alex.
Para distraerme un rato decidí llamar a Sofía y le dije que viniera. En menos de una hora estaba allí con la niña. Me sorprendió que no viniera con Jake, últimamente no la veía casi nunca con el.
Abracé a la niña y me la puse sobre las rodillas. Luego vino Sofía que me dio un beso en la mejilla.
-¿Qué tal Malú? ¿Va todo bien?
-Bueno... dejémoslo en que de momento va.- reí como pude.- ¿Tu que tal?
-Pues aquí estamos... Que ganas de que Alex se despierte ¿sabes ya algo?- Estaba claro que a Sofía le pasaba algo que no me quería contar. Era demasiado obvio que intentaba cambiar de tema para que no le preguntara, pero obviamente le iba a pregunta. Claro que, mejor ahora no.
-Pues, la están operando ahora, o eso le dijeron a mi hermano. Dice que el médico le aseguró que después de la operación podía tardar horas o como mucho un día en despertar, lo cual es bastante tranquilizador.- sonreí
-Menos mal... ya iba siendo hora de que mi hermana se despertara- rió- Tengo tantas ganas de verla bien...- vi como una lágrima recorría su mejilla y decidí hablar con ella ya.
-Chloe, cielo ¿por qué no juegas con mi móvil un ratito?- la niña asintió, le di mi móvil y le hice a Sofía un gesto para que viniera conmigo. Bajamos a la cafetería y pedimos dos cafés.- Sofía ¿vas a contarme que te pasa?
-No me pasa nada Malú.- fingió una sonrisa- Todo va bien...
-No, está claro que hay algo que no va bien, porque tienes unas ganas de llorar que no eres capaz de controlar. Yo solo te digo que puedes confiar en mi y, que si te lo guardas todo para ti acabarás explotando.
-Tienes razón... Pero realmente es que no se que es lo que pasa... Hace unos días que Jake está raro, no me dice si le pasa algo... No me dice nada. Se va y no me dice a donde. A veces me llaman preguntando por el, porque no ha ido a trabajar y cuando el vuelve me miente y me dice que si fue... Parece un niño Malú, y yo ya no puedo más. No se que decirle a Chloe cuando pregunta por su padre, porque el no está nunca. Y decirle que está trabajando no cuela a todas horas. Es horrible... Encima lo de mi hermana, que todo suma.- Y rompió a llorar. Sin pensármelo me levanté y la abracé. Para mi Sofía era como una hermana ya y, verla así me rompía en pedacitos a mi también.
-Todo va a ir bien Sofi, ya verás.
Después de un rato con ella en la cafetería, cuando estuvo un poco más calmada subimos a la habitación. La niña se había quedado dormida. Pobre angelito. Yo creo que se había dormido de aburrimiento, porque habíamos estado tanto tiempo fuera que al no tener nada más que hacer cayó rendida.
Esta niña me parecía adorable. Era preciosa y se portaba genial, al menos con Alex y conmigo.
Cogí la manta con la que me tapaba yo cada noche y se la puse por encima.
Sofía y yo nos quedamos allí hablando, porque en la televisión no había nada y otra cosa que hacer no había.
Al poco tiempo de estar allí las dos llegó el médico.
-¿Sabe ya como está mi hermana?- le dijo Sofía
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