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jueves, 20 de febrero de 2014

Capítulo 14.- LIBÉRAME

Mierda, mierda, mierda. Era un "paparazzi". Lo que yo no lograba comprender era como sabía que Malú estaba aquí, eso era algo que no me espera. Más tarde supe lo que había pasado pero no nos adelantemos a los acontecimientos. 
Nos pilló allí a las dos, desprevenidas totalmente. Malú al darse cuenta se separó con rapidez pero ya era tarde. Ya había conseguido sacar bastantes fotos muy comprometedoras.
-Oiga, por favor, cierre la puerta- le pidió Malú.- ¿Quién es usted?
-Soy Juan, periodista de la revista QMD. 
-Juan... escucha... tengo que pedirte que no publiques esas fotos.- dijo Malú suplicando que entrara en razón el hombre.
-Lo siento señorita, este es mi trabajo y he de publicarlas. Ahora si me disculpa...
-En serio Juan, por favor, no sabe la que se me va a venir encima como esto salga a la luz, entiendo que sea su trabajo pero entiéndame usted a mi.
-Ese no es mi problema, yo he llegado y he conseguido mi exclusiva. Usted lo hubiera pensado antes de hacer nada en un lugar público. -Dijo arrogante. Ya le estaba cogiendo asco y acababa de entrar. Decidí intervenir.
-Disculpe, como quiera que se llame, que realmente ni me acuerdo ni me importa, ¿a usted le gustaría que llegara alguien de repente y le empezara a tocar los cojones sin piedad alguna hasta el punto de poder destrozarle la vida?- había sonado un poco fuerte, pero bah, me daba igual.
-Usted no tie...- le corté en seco.
-Contésteme. ¿Le gustaría sí o no?
-Supongo que no...
-Pues entonces tenga usted un poco de sentido común y piense en el mal que puede causar por haber conseguido una simple exclusiva por la que no le van a pagar ni un duro más de lo poco que ya le pagan. No merece la pena, ¿verdad?
-Yo...
-Recapacite y deme su cámara, por favor. Y ya de paso la grabadora de su bolsillo, también.- No es que yo fuera muy lista por haber percibido lo de la grabadora, sino que vi parpadear una lucecita roja continuamente y supe reconocerla enseguida.
-Está bien... lo haré...- A  desgana nos entregó su cámara y su grabadora. Borramos las fotos y la grabación y le devolvimos ambas cosas.- Pero quiero algo a cambio.
-Claro, ¿qué desea?- preguntó Malú aliviada
-Un autógrafo, para mi novia. Si no le importa, claro.
-Por supuesto que no. ¿Me da papel y un boli?
-Aquí tiene.
Malú le firmó el autógrafo y el se fue más contento de lo que se había puesto por la exclusiva. Reconozco que yo había pasado auténtico miedo... No sé que iba a ser de Malú si la gente se enteraba de esto. 
-Lo siento, Malú.
-¿Por qué lo sientes?
-Creo que todo esto es culpa mía. Entendería que ahora quisieras irte y no verme nunca más...
-¿Pero que dices? ¿Tu estás tonta? Eso ni de coña vamos. No es tu culpa, y ni aun que lo fuera te dejaría. ¿Piensas que te vas a librar de mi tan rápido? No chica no, no tendrás esa suerte.- Sin decir nada más, ya con la puerta cerrada con pestillo incluído, me besó. Era increíble  lo embobada que me tenía. 
Más tarde empezaron a petar en la puerta. ¿Quién era? Intentaban entrar de manera desesperada. 
-Ya va! Empezó a gritar Malú- Ah, María... ¿Qué ha pasado? Por poco rompes la puerta hija...
-No haberos encerrado- dijo en seco.- ¿Alex, me explicas que coño hacíais con el pestillo puesto?
-Pero tu que eres niña ¿su madre?-Dijo Malú. Se notaba que no se soportaban...
-Tu cállate. ¿No tienes giras o algo que hacer?
-María, basta- dije enfadada.- ¿Me explicas que coño te pasa?
-No quiero que le hables. Eres mía y punto. Te quiero Alex, pero solo para mi.
-¿Perdón? Me estás pidiendo que deje de hablarle a Malú, que me aguanta desde hace muchísimo y está ahí siempre que lo necesito, por ti que solo hace 4 escasos días que te conozco?
-Si, y si me quieres lo aceptarás.
-Y si tu me quieres comprenderás que no voy a hacer tal cosa.
-En ese caso hemos acabado. 
Sin decir nada más salió de la habitación y ya no volví a saber de ella. 
-Pues cojonudo todo. -se me escapó y lo dije en alto
-Lo siento, de veras... Está claro que soy una carga para ti... Será mejor que me vaya a Madrid de nuevo y sigamos con nuestras vidas, cada una por su lado.
-¿Estarás de coña, no? Mira, no eres ninguna carga, eso ni se te ocurra siquiera pensarlo. Simplemente me fastidia que las cosas hayan ido así. Yo tendría que haber reaccionado de otra forma ante todo esto. Pero no es culpa tuya. Ah, y si te piensas que te voy a dejar escapar ahora la llevas clara chata...- No paraba de sonreír. Me miraba con sus enormes ojos que brillaban de una manera increíble. Me encantaba.- Anda tonta, ven.- Le pedí haciendo el gesto de que se sentara a mi lado.
-Te quiero- dijo
Nuevamente nos volvimos a besar. Me sentía tan increíblemente afortunada por tenerla a mi lado... Pasé de ser una malulera más a ser una bastante especial para ella (o eso esperaba ser, claro)
Después de no sé cuanto tiempo bastante acarameladas tuve la necesidad de pedirle un gran favor.
-Malú, necesito un favor.
-Si cielo, dime.
-Llévame con mi hermana, por favor.
-Ah si! Por supuesto que te llevaré mujer! Pero antes tenemos que ir a visitar a otra persona.
-¿A quién?- pregunté extrañada.
-Ya lo verás. Tu vístete y ven conmigo.
Hice lo que me dijo y dejé de preguntar. Cuando estuve lista salí y la seguí hasta aquel lugar misterioso. Era otra habitación. Si a la de mi hermana íbamos después, ¿de quién se trataba?
-Espera aquí, yo entraré primero y te avisaré. 
-De acuerdo.
15 largos minutos después vino a avisarme de que ya podía entrar. 
Me sorprendió. No me esperaba ver a nadie en concreto pero tampoco me esperaba ver a quien vi. Yo me entiendo.
-Alex, no sabes como me alegro de que estés bien...
-Gracias... Y a ti ¿qué te ha pasado?
-Alex, ¿recuerdas esa cicatriz de tu vientre?- dijo Malú sonriendo. ¿A dónde quería llegar?
-Si...¿Qué pasa con eso?
-Te han hecho el transplante, y tu padre ha sido el donante.
-No puede ser. Pero si... -no recordaba nada de eso. Intentaba recordar lo que había pasado pero no podía. - Veréis, no recuerdo lo quebha pasado pero... gracias... no tenías que haberlo hecho y menos después de que te huboera dicho todo lo que te dije...
-Siempre serás mi hija aun que no haya ejercido como padre, Alex. Te lo debía. 
No pude resistirme y lo abracé. Por mucho daño que me hubiera hecho yo necesitaba un padre.
Las lágrimas me caían en multitud por los ojos, como si de una gran tormenta se tratara. No conseguí ver nada.
-Te debo mucho Malú, gracias
-Cierto, me debes muchas sonrisas. 
No se por qué pero Malú decidió que no le importaba que mi padre supiera lo nuestro y me besó. Que raro me sonaba eso de "mi padre". Dicho sin rencor me era extraño, pero bastante satisfactorio.
Había llegado por fin la ansiada hora de ir a ver a mi hermana. La echaba tanto de menos que hasta nerviosa estaba por verla.
Nada más entrar en aquella habitación fui corriendo a abrazarla. Ninguna de las dos dijimos nada, simplemente nos fundimos en aquel esperado abrazo.
-Tube mucho miedo de perderte ¿sabes? -Le dije entre sollozos
-Lo se pequeña, lo se. Pero lo importante es que ahora las dos estamos bien, y juntas que es mejor que todo.
-Malú, ¿podemos decírselo? - le pregunté sin importarme que Sofía pudiera escucharlo. En el fondo sabía que Malú me dejaría contarlo.
-Por supuesto cariño- sonrío y después yo
-Sofi, Malú y yo estamos...
-¿Juntas? -Se adelantó emocionada
-Juntas -repitió Malú sonriente
Estaba deseando que me dieran el alta ya y poder volver a Madrid con Malú. No pensaba en otra cosa. 
Una llamada me sacó de mis pensamientos...
No, esto no es posible...

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