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jueves, 1 de mayo de 2014

6.- CON SOLO MIRARTE YO TE INTUYO

Estaba en el parque de siempre, sentada debajo de 'nuestro árbol'. Se fumaba un cigarrillo mientras miraba a ninguna parte. No sabía si estaba llorando o no, no lo pude distinguir con la oscuridad. Me acerqué a ella y ni se inmutó. Ya podía ser yo o un asesino en serie que se hubiera quedado ahí petrificada con la mirada perdida. Para que no se asustara me senté a su lado. La iluminé con la pantalla del móvil para ver si lloraba y efectivamente, estaba llorando. No me lo pensé dos veces, simplemente la abracé aunque luego volví a pensar en que igual se asustaría. Pero supongo que debía saber que era yo, porque no se asustó ni dio respuesta alguna.

-Malú ¿qué ha pasado?- No me respondía, ni me miraba. Se me pasó por la cabeza que igual hasta ni me escuchaba. Me estaba asustando bastante con esto de no me contestara ni siquiera para decirme que no estaba bien, o que pasaba algo. Ni siquiera me miraba, nada.- Anda, vamos a casa.- Me levanté, tiré de su brazo y la levanté. Al menos caminaba, eso si. 
Después de unos 5 largos minutos andando hasta su casa por fin llegamos. Pensé que tal vez me diría algo, no sé. Pero no, subió a la habitación, se tumbó en la cama y allí se quedó. ¿Y ahora que hago? Después de pensarlo un rato se me ocurrió llamar a José. Apenas 20 minutos después estaba allí. Llamó a la puerta y lo hice pasar al salón. 

-Bueno ¿qué ha pasado?- me dijo preocupado
-No lo sé José...- dije mientras me llevaba las manos a la cabeza.- Después de llamarte por si sabías donde estaba, fui al parque donde siempre vamos y estaba allí, sentada debajo de un árbol con un cigarro en la mano y la mirada perdida. Me acerqué a ella, la abracé, le hablé... Pero no obtuve respuesta alguna. No se que le pasó, no tengo ni idea. Es que no es que no me hable, es que no me mira, nada. Creo que respira porque es involuntario, que sino... 
-Ya... ¿Dónde está? 
-Está arriba, no creo que esté dormida.

José subió a la habitación y yo detrás. Me quedé apoyada en el marco de la puerta y el se sentó en el suelo, del lado que Malú se había puesto. Al parecer estaba con los ojos abiertos, pero no respondía a nada de lo que su hermano le decía. "Hermanita, háblame" le repetía José. "Dime que te pasa, dime algo." Pero nada. Volvimos a bajar al salón. Nuestras caras de preocupación eran cada vez más y más agravadas. No sabíamos que hacer, ni a quien llamar. No sabíamos nada. 
Después de unas dos horas allí en el salón, José recibió una llamada y se tuvo que ir. No me dijo nada ni tampoco pregunté porque supuse que no era asunto mío y ser cotilla en estos momentos no era prioritario. 
Me quedé sola en el salón, sin poder dormir en toda la noche. Necesitaba que Malú me dijera algo aunque solo fuera un 'no quiero hablar' yo que se... Pero necesitaba que me hablara. Pasaban las horas y yo no sabía que hacer. 
Eran las 5 de la mañana y yo estaba en el salón, sentada en el sofá con una taza de café cargada ya por tercera vez. Lo único que hacía era subir y bajar por las conversaciones de whats app. Tenía aún algunos sin contestar pero ni me molesté. De repente me llegó uno que me hizo saltar. No me lo esperaba en absoluto. "¿Qué haces despierta? Mira que mañana tenemos que ensayar... Tq compi" Era Carlos. En ese momento solo se me ocurrió tirar el móvil, pero para no romperlo simplemente lo apagué. ¿No os pasa que aveces queréis apagar el móvil o simplemente no hablar con nadie por un rato? Pasa que a veces suceden cosas que te impulsan a querer salir de todo, a querer desconectar por completo porque sabes que no estás bien. Sabes que te pasa algo, pero muchas veces no sabes el que. Hay veces que no te pasa nada, simplemente quieres pasar, porque estás espesa, en cuyo caso solo quieres que los demás no pregunten para no hablarles mal o cualquier tipo de cosa... Esto viene a que ahora mismo lo que yo quería era desaparecer. Borrarme del mapa como de si de un dibujo se tratase. Por un día o por una vida, quien sabe. Esto me estaba superando. Me superaba más que antes todo el resto. Al lado de esto, todo lo que nos había pasado con María, con Juan o al principio con Manuel se quedaba muy pero que muy pequeño. Me ahogaba. Me ahogaba y no era capaz de salir a flote otra vez. 
(...)

Sobre las seis y media de la mañana llamaron al timbre. Me miré al espejo de la entrada antes de abrir la puerta y al verme me asusté. Tenía unas ojeras monumentales, no me había quitado  el maquillaje y a raíz de eso pues lo tenía todo corrido por la cara. Mis ojos estaban hinchados y en pocas palabras, mirarme daba miedo. 
Aún así no me importó lo más mínimo quien fuera. Abrí la puerta de todas maneras. Menos mal que era mi hermana y no un desconocido, porque se asustaría. Antes de decir nada me abrazó. Me supuse que José le había contado algo, porque sino era algo muy extraño que hubiera venido si yo no había hablado con ella desde que la llamé por la noche. 

-¿Estás bien?- Solo la miré, sin decirle nada y comprendió que su pregunta no era coherente.- Ya... te entiendo...- eso era lo mejor, que mi hermana y yo nos entendemos sin tener que decirnos nada. - Voy a prepararte un té y luego pensamos como lo solucionamos ¿de acuerdo?- Asentí con la cabeza y se fue a la cocina a prepararlo. 

Yo me sentía débil, muy débil. Tan débil que noté como caía desplomada en el suelo sin poder reaccionar. Los ojos se me cerraba. Por un momento dejé de oírlo todo, solo veía borroso a mi hermana que se acercaba nerviosa a mi. Pronto caí: el café. 
Siempre tuve problemas con eso. La cafeína me aceleraba y eso era malo. Con lo cual tomar más de dos cafés al día a mi me sentaba horrible... Pues imaginaros si me tomé siete en una noche. Era una bomba de relojería. Noté como daba golpes en mi cara para hacerme reaccionar. La vi coger el móvil y llamar a la ambulancia. Me hablaba y me hablaba pero yo no entendía lo que me decía, hasta que finalmente dejé de verla...

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Narra Sofía:
Recibí una llamada a las cinco de la mañana. Era José, contándome que Malú estaba en una especie de 'shock' pero que ni el ni mi hermana sabían por qué. En ese momento no supe que hacer. Estaba sola en casa con la niña pero necesitaba ir a ver a Alex. Llamé a Jake que estaba trabajando y le pedí por favor que me cuidara a la niña, pero no podía salir del trabajo hasta las nueve. Tuve que llamar a José, que aunque tenía una cosa que hacer me dijo que se podía llevar a la niña con el. Cuando vino a buscarla salí con ellos dos, cogí mi coche y fui hasta la casa de Malú y nada más tener a mi hermana frente a mi, viendo las pintas que llevaba... Me dio algo que no se explicar, entre pena, rabia, nose... Quería prepararle un te, darle una pastilla para que se pudiera dormir un rato, pero nada más salir de la cocina la vi allí, tirada en el suelo. Me vino un recuerdo poco agradable de algunas veces que Alex se desmayaba de pequeña. Le pasaba cuando se ponía muy nerviosa, cuando tomaba mucha coca cola, por el nerviosismo que eso le producía... Intenté recordar lo que hacía mi madre en aquellos casos, pero nada me venía a la mente. Me acuerdo de que le inyectaba algo a través de unas agujas que le habían dado los médicos, pero dudo mucho que Alex las tuviera ahora. Intenté hacerla reaccionar, le gritaba pero no respondía. Llamé a Malú pero no parecía escucharme. Me sentí lo más insignificante del mundo al tener a mi hermana allí y no poder ayudarla. Reaccioné y llamé a una ambulancia. Pasaban los minutos y se me hacían eternos. No llegaban y yo estaba entrando en pánico. Cuando por fin llegaron, la subieron a una camilla, me dijeron el nombre del hospital y se la llevaron. No fui con ella porque tenía que hablar con Malú para que viniera conmigo, no iba a dejarla aquí sola. Subí a la habitación, muy alterada como es normal. La vi en la cama, sin reaccionar a mi llegada. 

-Malú, soy Sofía.  No se que te pasa pero se acaban de llevar a Alex al hospital y te necesita allí con ella. Así que quiero que te levantes ya mismo y te vengas conmigo, por ella.- Como si de magia se tratara, me miró al momento de pronunciar el nombre de Alex. Se levantó, se cambió de ropa, se lavó un poco la cara y cogió su bolso.- Gracias.- le dije sorprendida. Se nota que quiere a mi hermana, porque sino hubiera seguido sin inmutarse. 
-Gracias a ti Sofía... No se que se supone que he estado haciendo sin hablarle a nadie todo este tiempo y menos a Alex, que estuvo en todo momento a mi lado. Soy una completa idiota..- dijo mientras una lágrima recorría su mejilla. 
-¿Quieres contarme que te ha pasado? 
-No. Ya habrá tiempo cuando Alex esté bien. 

Asentí y salimos de su casa directas a mi coche. Cuando por fin llegamos al hospital le envié un whats app a José para contarle lo sucedido y para pedirle que se quedara a la niña un rato más, a lo que aceptó sin problemas. Pregunté en recepción por mi hermana y me dieron el número de la habitación, pero cuando subimos no nos dejaron pasar a ninguna de las dos. Nos dijeron que no estaba en condiciones para recibir a nadie por el momento. En ese preciso instante sentí como algo hacía que me anulase por completo. No paraba de pensar una y otra vez en lo mismo. ¿Y ahora qué?

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