-¿Quien es ese tía? Que guapo ¿no?
-Pues... Es mi prometido.- me dijo ruborizada y sonriente. ¿Prometido? ¿En tan poco tiempo? Aquello era difícil de asimilar, la verdad.
-¿Tu prometido? ¿Pero cuanto hace que estáis juntos?
-Lo conocí en California, se llama Jake. Quedamos un par de veces y luego empezamos a salir. Llevaremos unos dos años, más o menos. Pero eso no es todo.
-¿No? ¿Que más?- reí
-Mira allí.- Me señaló al chico que venía hacia nosotras con una niña pequeña de la mano. Era preciosa, de pelo castaño, muy largo y liso y unos preciosos ojos verdes.
-No puede ser.- Me llevé las manos a la boca, sin poderme creer nada de aquello. ¿De verdad era mi sobrina? Nada me hacía más feliz, si os digo la verdad.
-Si boba- rió- Tiene un año y dos meses- sonrió
-¿Cómo se llama?
-Chloe. ¿Quieres cogerla?
-¡Si!- dije sin pensármelo.- Ah, y encantada Jake, soy Alex.- le dije al novio de mi hermana.
Le saludé con la mano y entré de nuevo en la casa para enseñarle la niña a Malú. Su cara al verla fue lo mejor. Se la veía tan, tan contenta... Se la di y al cogerla en brazos me imaginé lo buena madre que ella sería. Aquella imagen en mi cabeza era perfecta. Eso si que sería una familia perfecta...
Malú no soltaba a la niña. Jugaba con ella y los perros, le quitaba fotos, nos pedía que les quitáramos fotos a las dos juntas... Era la viva imagen de la felicidad. Y a la niña le encantaba Malú. Jugaban las dos como si de madre e hija se tratara.
-Oye hermanita, deja ya a la niña que su madre se va a poner celosa- le dijo José a Malú. Yo reía a carcajadas. Aquello era tan genial que hasta yo de verla así era feliz.
-Calla idiota.- le respondió Malú, tirándole tambien un cojín a la cara a lo que la niña respondió con carcajadas también.
Cuando llegó la hora de que todos se fueran la niña no quería irse, se habñia encariñado mucho con Malú en apenas unas horas.
-Sofi, déjanosla hasta mañana y aprovechad para salir o algo, que nosotras la cuidamos.- le dije a mi hermana.
-Está bien- rió- Pero tendrás que venir a buscar sus cosas al coche, su biberón, su ropa de recambio...
-Venga voy.- le hice un gesto a Malú de que salía fuera y fui con mi hermana hasta su coche.
-Se le dan muy bien los niños.- sonrió- ¿Por qué no adoptáis?
-Anda, anda, no seas boba.- le dije a mi hermana agachando la cabeza, como un tomate tal cual.
Me dio las cosas de la niña, me despedí de ella y fui dentro con Malú. No me cansaba de ver como jugaban y como la niña había conectado tan bien con ella.
Una llamada me sacó de mi ensismamiento y para mi sorpresa era Pedro.
-¿Diga?
-¿Alex? Soy Pedro ¡cuánto tiempo!
-¡Anda Pedro! Si, mucho- reí levemente- ¿Cómo va todo?
-Bien, bien, todo perfecto. Oye, que me han dicho que habéis vuelto hoy y he pensado en que podíamos hablar. ¿Te importa si quedamos?
-Claro, cuando quieras.
-¿En media hora te viene bien?
-Si, vale. ¿Me paso por el estudio?
-No, no. Quedamos en la cafetería de siempre.
-De acuerdo Pedro, pues ahora nos vemos. Un beso.
Colgué el teléfono y en ese momento la cabeza me daba mil vueltas. ¿Qué quería Pedro? Lo cierto es que yo después de mi primer disco no pude sacar otro, porque en Roma no había productores que quisieran a alguien que acababa de empezar en esto... con lo cual yo ya me daba por retirada. Claro que a lo mejor tampoco tenía nada que ver con esto, ¡quien sabe!
-Malú, me ha llamado Pedro, que quiere verme. Voy a la cafetería de siempre ¿vale?
-Claro cielo. ¿Llegarás para cenar?- Miré la hora y vi que no llegaría temprano, era lo más seguro.
-No amor, no creo que llegue... Pero vendré lo antes posible.- le guiñé el ojo y subí a vestirme. No tardó en venir detrás mía hasta la habitación. Me abrazó por la espalda y besó mi cuello.
-¿Que crees que quiere?
-Pues no lo se la verdad.- reí- ¿Y tu?
-A lo mejor quiere que vuelvas a trabajar con el, quien sabe.- me dijo tirando de mi mano hasta girarme y pegar nuestras frentes.
-No creo Malú... Eso sería una noticia demasiado buena.- reímos- Oye ayúdame, ¿qué me pongo?- después de unos minutos cogiendo cosas del armario por fin me respondió.
-Ponte esto- sonrió, tendiéndome unos vaqueros rotos y una camiseta ancha con unos botines.
-De acuerdo jefa! Buena elección por cierto- reímos. Besé sus labios con dulzura hasta que caí en la hora y me decidí a vestirme.
Hacía una tarde-noche bastante buena. No hacía frío en absoluto, aún era más o menos de día y se estaba muy bien fuera. Fui andando hasta la cafetería, aprovechando para dar un paseo por aquellas calles que después de tanto tiempo ya me parecían desconocidas. Llegué a la cafetería y pedro ya me esperaba allí. No estaba solo, estaba con un chico que tendría más o menos mi edad. Era moreno, de unos intensos ojos verdes y parecía muy majo. Si os digo la verdad, era muy guapo. Me acerqué allí con una sonrisa y saludé a ambos con dos besos.
-Bueno Alex, antes que nada os presento. Él es Carlos.
-Encantada Carlos.- dije sonriéndole.- Y bien Pedro, tu dirás.- volví a sonreír
-Si, bien, mira. Cuando me han dicho que volvías esta mañana, no me lo podía creer chica. ¡Qué alegría me has dado!- mi cara era extraña, y digo extraña porque no entendía nada y ni yo sabía la cara que estaba poniendo.- Quería proponerte que trabajáramos juntos una vez más, porque tu sabes que me encanta trabajar contigo.- me guiñó el ojo y sonreí.- ¿Querrías?
-¡Claro! Eso sería genial Pedro.- Estaba tan, tan contenta...- Pero sabes que tengo que consultarlo con...- me cortó antes de que pudiera decir nada, pues el ya sabía a quien me refería.
-Si mujer, no te preocupes. Eso si, necesito una respuesta para mañana eh! Y entrando más en este tema, si al final decides trabajar conmigo, quiero que sepas que no tendrás que trabajar sola, con lo cual todo te será más fácil.- mi cara otra vez era de no entender nada.- Carlos y tu vais a hacer un dúo.- Otra vez con los dúos... como si no hubiera tenido bastante la primera vez con María. Se dio cuenta de que mi cara no era precisamente de felicidad y siguió hablando.- Pero por si puedo mejorar las cosas, que veo que mucho no te convence, no vais a grabar un disco.- este hombre me descoloca.
-Pedro, si me explicas claramente en qué consiste el trabajo.- reímos
-A ello voy impaciente- rió- Tenéis que hacer actuaciones en dúo, para lo que os llamen. Algunos días será en hoteles, otros días en restaurantes... Eso si, no será todos los días pero te aseguro que cobraréis bien.
Yo me quedé allí, muda. No sabía que hacer, ni que decir. No creo desde luego que Malú vaya a aprobar esto... Y tampoco creo que yo quiera hacerlo ¿o si? Bueno, de todas formas me había dicho que le podía dar una respuesta mañana ¿verdad? Pues menos mal, porque ahora mismo estaba echa un lío.
Malú no soltaba a la niña. Jugaba con ella y los perros, le quitaba fotos, nos pedía que les quitáramos fotos a las dos juntas... Era la viva imagen de la felicidad. Y a la niña le encantaba Malú. Jugaban las dos como si de madre e hija se tratara.
-Oye hermanita, deja ya a la niña que su madre se va a poner celosa- le dijo José a Malú. Yo reía a carcajadas. Aquello era tan genial que hasta yo de verla así era feliz.
-Calla idiota.- le respondió Malú, tirándole tambien un cojín a la cara a lo que la niña respondió con carcajadas también.
Cuando llegó la hora de que todos se fueran la niña no quería irse, se habñia encariñado mucho con Malú en apenas unas horas.
-Sofi, déjanosla hasta mañana y aprovechad para salir o algo, que nosotras la cuidamos.- le dije a mi hermana.
-Está bien- rió- Pero tendrás que venir a buscar sus cosas al coche, su biberón, su ropa de recambio...
-Venga voy.- le hice un gesto a Malú de que salía fuera y fui con mi hermana hasta su coche.
-Se le dan muy bien los niños.- sonrió- ¿Por qué no adoptáis?
-Anda, anda, no seas boba.- le dije a mi hermana agachando la cabeza, como un tomate tal cual.
Me dio las cosas de la niña, me despedí de ella y fui dentro con Malú. No me cansaba de ver como jugaban y como la niña había conectado tan bien con ella.
Una llamada me sacó de mi ensismamiento y para mi sorpresa era Pedro.
-¿Diga?
-¿Alex? Soy Pedro ¡cuánto tiempo!
-¡Anda Pedro! Si, mucho- reí levemente- ¿Cómo va todo?
-Bien, bien, todo perfecto. Oye, que me han dicho que habéis vuelto hoy y he pensado en que podíamos hablar. ¿Te importa si quedamos?
-Claro, cuando quieras.
-¿En media hora te viene bien?
-Si, vale. ¿Me paso por el estudio?
-No, no. Quedamos en la cafetería de siempre.
-De acuerdo Pedro, pues ahora nos vemos. Un beso.
Colgué el teléfono y en ese momento la cabeza me daba mil vueltas. ¿Qué quería Pedro? Lo cierto es que yo después de mi primer disco no pude sacar otro, porque en Roma no había productores que quisieran a alguien que acababa de empezar en esto... con lo cual yo ya me daba por retirada. Claro que a lo mejor tampoco tenía nada que ver con esto, ¡quien sabe!
-Malú, me ha llamado Pedro, que quiere verme. Voy a la cafetería de siempre ¿vale?
-Claro cielo. ¿Llegarás para cenar?- Miré la hora y vi que no llegaría temprano, era lo más seguro.
-No amor, no creo que llegue... Pero vendré lo antes posible.- le guiñé el ojo y subí a vestirme. No tardó en venir detrás mía hasta la habitación. Me abrazó por la espalda y besó mi cuello.
-¿Que crees que quiere?
-Pues no lo se la verdad.- reí- ¿Y tu?
-A lo mejor quiere que vuelvas a trabajar con el, quien sabe.- me dijo tirando de mi mano hasta girarme y pegar nuestras frentes.
-No creo Malú... Eso sería una noticia demasiado buena.- reímos- Oye ayúdame, ¿qué me pongo?- después de unos minutos cogiendo cosas del armario por fin me respondió.
-Ponte esto- sonrió, tendiéndome unos vaqueros rotos y una camiseta ancha con unos botines.
-De acuerdo jefa! Buena elección por cierto- reímos. Besé sus labios con dulzura hasta que caí en la hora y me decidí a vestirme.
Hacía una tarde-noche bastante buena. No hacía frío en absoluto, aún era más o menos de día y se estaba muy bien fuera. Fui andando hasta la cafetería, aprovechando para dar un paseo por aquellas calles que después de tanto tiempo ya me parecían desconocidas. Llegué a la cafetería y pedro ya me esperaba allí. No estaba solo, estaba con un chico que tendría más o menos mi edad. Era moreno, de unos intensos ojos verdes y parecía muy majo. Si os digo la verdad, era muy guapo. Me acerqué allí con una sonrisa y saludé a ambos con dos besos.
-Bueno Alex, antes que nada os presento. Él es Carlos.
-Encantada Carlos.- dije sonriéndole.- Y bien Pedro, tu dirás.- volví a sonreír
-Si, bien, mira. Cuando me han dicho que volvías esta mañana, no me lo podía creer chica. ¡Qué alegría me has dado!- mi cara era extraña, y digo extraña porque no entendía nada y ni yo sabía la cara que estaba poniendo.- Quería proponerte que trabajáramos juntos una vez más, porque tu sabes que me encanta trabajar contigo.- me guiñó el ojo y sonreí.- ¿Querrías?
-¡Claro! Eso sería genial Pedro.- Estaba tan, tan contenta...- Pero sabes que tengo que consultarlo con...- me cortó antes de que pudiera decir nada, pues el ya sabía a quien me refería.
-Si mujer, no te preocupes. Eso si, necesito una respuesta para mañana eh! Y entrando más en este tema, si al final decides trabajar conmigo, quiero que sepas que no tendrás que trabajar sola, con lo cual todo te será más fácil.- mi cara otra vez era de no entender nada.- Carlos y tu vais a hacer un dúo.- Otra vez con los dúos... como si no hubiera tenido bastante la primera vez con María. Se dio cuenta de que mi cara no era precisamente de felicidad y siguió hablando.- Pero por si puedo mejorar las cosas, que veo que mucho no te convence, no vais a grabar un disco.- este hombre me descoloca.
-Pedro, si me explicas claramente en qué consiste el trabajo.- reímos
-A ello voy impaciente- rió- Tenéis que hacer actuaciones en dúo, para lo que os llamen. Algunos días será en hoteles, otros días en restaurantes... Eso si, no será todos los días pero te aseguro que cobraréis bien.
Yo me quedé allí, muda. No sabía que hacer, ni que decir. No creo desde luego que Malú vaya a aprobar esto... Y tampoco creo que yo quiera hacerlo ¿o si? Bueno, de todas formas me había dicho que le podía dar una respuesta mañana ¿verdad? Pues menos mal, porque ahora mismo estaba echa un lío.
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