Iba andando a paso lento. Las lágrimas inundaban mis ojos y no sabía por qué. ¿O si? No se. Puede que fuera por la impotencia de no saber lo que estaba pasando, por que se veía a leguas que algo le pasaba a Alex... O por no poder soportar como se debía todo aquel terremoto de cosas que nos estaban pasando... No lo se. Se que cuando llegué al parque donde Alex siempre iba la vi con Manuel. ¿Qué hacía con el allí? Como sabéis, a veces no logramos una clara percepción de las cosas. A veces los celos nos hacen ver cosas que no existen, o que si existen son mil veces menos importantes de lo que nosotros nos imaginamos.
En mi caso no eran exactamente celos... Bueno, o si. Es que no me aclaro ni yo. Creo que eran celos, pero celos diferentes. Celos de los que sientes cuando ves a tu novia con su ex. Lo malo de estos "celos" es que no vemos las cosas claras. Siempre nos imaginamos las cosas como no son en realidad. Y lo que puede ser un apretón de manos amistoso, se puede llegar a convertir en una caricia amorosa, para nuestro querido amigo, el subconsciente.
Dicho esto y como os podéis imaginar, yo estaba celosa. Pero muy mucho. Celosa hasta el punto de querer pegarle a Manuel. Agresiva, enfadada, dolida, decepcionada, angustiada, triste... Un cúmulo de sensaciones me invadían. Y en aquel momento no pude hacer otra cosa. Me quedé de pie, mirándolos, mientras cientos de lágrimas recorrían mis mejillas. No pasó mucho tiempo hasta que Alex supo que estaba allí. Su cara cambió en apenas segundos. Pero no parecía sentirse culpable. Mis celos me decían que era por que ya no me quería, pero mi razón me decía que realmente ella no había hecho nada. Como comprenderéis, en estas circunstancias ganaron los celos...
Ella me miraba fijamente y se iba acercando a mi corriendo. Yo ni me moví. No podía, estaba paralizada. Me cogió del brazo pero lo aparté.
Estaba a punto de irme cuando me cogió otra vez del brazo. Esta vez con más fuerza.
-¡Suéltame, me haces daño!- grité aún llorando
-Me da igual. No quiero que te vayas así. ¿Me dices que te pasa Malú?
-¿Me dices tu que coño haces con tu ex?
-Hablar. Lo sabes perfectamente.
-Pues que seáis muy felices.
Me di la vuelta y me fui. Quería correr pero tampoco podía. Me sentí débil. Muy débil. Mis pasos eran cada vez más lentos. Me faltaba el aire, no era capaz de respirar. La vista se me nublaba y empecé a sentirme mareada, muy mareada.
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Narra Alex:
-¡MALÚ! ¡MALÚ!- No dejaba de gritarle pero parecía no reaccionar. Estaba desmayada en el suelo, en medio de la calle. Llamé a Manuel y le pedí que me ayudara a llevarla a un sitio con menos gente. Estaba asustada. Muy asustada. Llamamos a la ambulancia y vinieron enseguida. Me despedí de Manuel y subí con ella para ir al hospital.
Cuando ya estábamos allí llamé a José, para contarle lo que había pasado. Los médicos no nos dejaban pasar a verla hasta que pasaran unas horas, por que estaban viendo como evolucionaba. Solo había sido un pequeño ataque de ansiedad, pero iba a tener que estar allí un rato.
Si os digo la verdad, no entiendo por que se puso así...
Aun que mejor os cuento la historia desde el principio, para que no me malinterpretéis.
Hoy por la mañana, nada más levantarme, me llamó Manuel para decirme que teníamos que hablar. Al parecer había sido su hermana, María, quien le había dicho a Carla que viniera. María le había dicho todo. Donde vivía, donde trabajaba, donde vivía Malú, donde solíamos comer... Todo. Y Carla, pues ni se lo pensó.
Manuel también me contó, que Carla y María estaban intentando conseguir fotos y todo tipo de información para sacar a la luz mi relación con Malú. Con lo cual, lo de la revista pude comprobar que había sido cosa de Juan y de ellas dos... No entiendo como son capaces de joder tanto la vida de alguien, por simple capricho. ¿Qué clase de persona hace eso?
Bueno, pues cuando vino Manuel a casa, no le quise decir nada a Malú para que no pensara cosas raras. Quería hablar con el y contárselo todo luego. Fuimos al parque a hablar más tranquilamente. Le pedí que me ayudara a que Carla me dejara en paz, y aceptó, cosa que le agradecí. Estábamos hablando de que podíamos hacer, cuando me señaló con cara de susto a Malú. Giré la cara y la vi allí, llorando. Petrificada, mirándome fijamente.
No se. No se que se habrá pensado al vernos, pero seguro que nada bueno. Osea que lo que yo no quería que pasara, había pasado y yo me había quedado como una tonta sin hacer nada. Cuando reaccioné fui corriendo hacia ella, lo más rápido que pude. Seguía inmóvil. La cogí del brazo pero se apartó. No sé que cosas horribles se le habían pasado por la cabeza, pero desde luego yo tenía la culpa de todo.
-¡Suéltame, me haces daño!- gritó entre lágrimas
-Me da igual. No quiero que te vayas así. ¿Me dices que te pasa Malú?
-¿Me dices tu que coño haces con tu ex?
-Hablando. Lo sabes perfectamente.- La impotencia me podía. Estaban a punto de caerme las lágrimas, pero tenía que aguantar.
-Pues que seáis muy felices.
Entonces todo mi mundo se calló. Como otras muchas veces antes. Pero esta vez era diferente. Era como si de repente todo desapareciera. No quedaba nada, ni siquiera ella. Mi mundo en pedazos, en apenas minutos. Lo entendí todo. Entendí que el no haberle dicho nada de lo que realmente pasaba con Manuel había hecho que ella se creara una falsa realidad. Que se pensara cosas horribles.
Y en ese instante la vi caer justo enfrente de mi. Se desplomó en el suelo. Le gritaba y le gritaba, pero nada.
Y ahora, pues aquí estamos. En el hospital, su hermano José y yo esperando a que nos dejen pasar a verla.
Se que ella no querrá verme. Lo se y me duele. Pero necesito explicarle que todo esto no es lo que ella piensa, que simplemente es un malentendido. Si me cree o no pues... Ojalá que si.
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