- ... Verás Alex, antes,en el funeral de tu padre...- mis lágrimas empezaron a caer en segundos, y me voz empezaba a cortarse.- He visto a María hablando con Juan, el periodista este del hospital... Me he acercado un poco para escuchar de lo que hablaban, y te juro que lo siento Alex, de verdad..
-¿Lo sientes por qué? Malú, aún no me has dicho lo que ha pasado. ¿De que hablaban?
-De nosotras... Al parecer Juan va a publicar nuestra relación la su sección de la revista, poniendo a María como una fuente de información fiable. Y diciendo que cantaba contigo todo el mundo se lo creerá... Nos van a joder todo lo que tenemos Alex...
-Joder, es que todo son problemas... Escucha, yo voy a hablar con Juan e intentaré solucionarlo, tranquila.
-¿Y si no lo consigues? ¿Qué se supone que vamos a hacer?
-No lo se Malú... Pero desde luego espero conseguirlo... Lo voy a llamar y voy a quedar con el. Tu me esperas aquí y cuando vuelva te lo cuento ¿vale?
-De acuerdo...
Sin decirle nada más me tumbé en el sofá y me tapé la cara con las manos. Solo pensaba en que funcionara, por favor.
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Narra Alex:
Estos últimos días las cosas no estaban yendo bien. El echo de que todo esto estuviera pasando me desmoralizaba demasiado. No quería seguir aquí,solo quería olvidarme de todo por un solo momento. Quería desconectar y que el tiempo se parara, que los problemas dejaran de existir aun que no fuera por mucho tiempo. Pero sabía que no era posible, así que me tocaba afrontar todo aquello lo mejor posible.
Cuando Malú me contó lo que Juan pensaba publicar, lo que si se me paró fue el corazón. Sabía que si aquello se publicaba Malú se podría agobiar y todo volvería a fastidiarse. Ahora más que nunca necesitaba que todo saliera bien, por que lo último que quería era perderla.
Pasé a mi habitación y le envié un whats app a Juan, del que no tardé en recibir respuesta.
-Tenemos que vernos. Cuanto antes.
-Vale. Cuando y donde?
-Cafetería Yguazú. En media hora.
Le había dicho para quedar en la cafetería de mi tío, ya que me pillaba muy cerca.
Me cambié y me puse esto:
Cuando estuve lista salí. Vi que Malú se había quedado dormida así que le di un beso en la frente y me fui hacia la cafetería.
Él ya había llegado así que entré, saludé a mi tío con un abrazo (que por cierto quedó tremendamente sorprendido al ver que había quedado con el) y me dirigí hacia aquella mesa.
-¡Hombre Alex! Siempre es un placer verte- sonrió- ¿Que tal va todo?
-Si, bueno, ojalá pudiera decir lo mismo... Tenemos que hablar.
-Claro. ¿Qué pasa? ¿Te has arrepentido de no haberme dejado besarte y vienes a disculparte, no?
-Eso nunca. Soñar es gratis Juan... No, es algo totalmente diferente... Una amiga me ha dicho que te ha escuchado hablar con María hoy en el funeral de mi padre. En primer lugar quiero que me expliques qué hacías en el funeral de mi padre, y en segundo lugar ¿qué es eso de que piensas publicar mi supuesta historia con Malú?
-Pues ya ves, tu te lo pierdes... Fui al funeral a apoyarte en estos duros momentos.
-Si, claro que si campeón. ¿Si fuiste a apoyarme por que no viniste a saludarme, que hubiera sido lo más normal?
-Esto... eh... bueno, estabas ocupada y...ya sabes, por no molestar.
-Eres un mentiroso joder... Mira, me da igual por qué razón hayas ido. Lo que quiero saber es si es cierto que vas a publicar tal cosa en la revista.
-Si, voy a hacerlo.
-¿Y por qué? ¿ No te das cuenta de que nos vas a joder todo por un puto capricho?
-Eso no es problema mío.
-Juan no puedes publicar eso.
-Habértelo pensado antes... te di la oportunidad de estar conmigo y no quisiste. Ahora te aguantas.
-No sabes aguantar los palos por lo que veo... Mira chico, no te van a decir que sí siempre, así que vete acostumbrando... Y si me guardas rencor (cosa que veo algo ilógica) págala solo conmigo, pero a Malú déjala por que no te hizo nada.
-Te propongo un trato. Si la dejas y sales conmigo te prometo que no publico nada.
-Eso nunca.
-Pues entonces atente a las consecuencias. Eso te pasa por mala persona...
-¿Perdona? Aquí la única mala persona, o mejor dicho, mierda de persona eres tu.- fui subiendo el volumen cada vez más, pero ya daba igual.- Que solo por el echo de no conseguir lo que quieres vas a joder algo que ni siquiera te incumbe por puto capricho, por que eres un inmaduro de mierda. Pues ¿sabes que te digo? Que si quieres publicarlo, que lo publiques. Si esa es tu profesionalidad a la hora de trabajar dejas claro la clase de 'profesional' pero sobre todo, la clase de persona que eres, si es que aún se te puede llamar persona... Eres pésimo, Juan.
Sin decir nada más me di la vuelta, le hice un gesto amable a mi tío y me fui de allí. Estaba furiosa. Decidí ir a dar un paseo, aun que era un poco tarde pero necesitaba despejarme. No me podía creer que aquel artículo se fuera a publicar. Íbamos a tener grandes problemas de ser así, sobre todo Malú...
Estaba caminando por la Gran Vía cuando se me ocurrió sentarme en un banco. Para tomar el aire y despejar las ideas, sobretodo. Eché la cabeza hacia atrás, entrelacé mis manos apoyándolas en mi cabeza y cerré los ojos por un momento. Noté como alguien se sentaba a mi lado, y esperaba que fuera agradable pero no tuve la suerte.
-Esperaba verte un poco más hundida, la verdad.- Dijo nada más sentarse, por lo que pude darme cuenta enseguida de quien era.
-¿Qué quieres?
-Hablar.
-Ahórratelo.- Contesté lo más seca que pude.
-Acumulas demasiado rencor Alex, afloja.
-Fue a hablar la que solo quiere joderme la vida por puta envidia...
-Uy, ¡pero que susceptibles estamos!- dijo entre risas
-María, mejor déjame en paz.
-¿Sabes Alex? Todo sería más fácil si dejaras a Malú de una vez.
-Más quisieras.
-Si no la dejas tu haré que te deje ella. Tu verás.
Me dejó con la palabra en la boca y simplemente se fue. ¿Pero como se atreve?
No me lo puedo creer. Mi rabia aumenta por momentos. Tengo ganas de ir tras ella y cogerla por los pelos. Las ganas me pueden, pero no lo hago por que se que yo no soy así. Yo soy la típica que grita, insulta y descarga su rabia diciendo todo lo malo que se le pasa por la cabeza, pero nunca le puse la mano encima a nadie, me hiciera lo que me hiciese. Con lo cual, no estaba dispuesta a hacerlo ahora. Solo tenía que encontrar la manera de que esa entrevista no fuera publicada o por el contrario encontrar la manera de que nada de lo que esa entrevista pusiera fuera creíble.
De camino a casa le di mil vueltas hasta que por fin di con la solución: Si no podía hacer que la entrevista no se publicara, al menos tendría que crear una falsa historia antes de eso, para que luego cuando la gente leyera dicha entrevista ya no se la creyera.
En fin, ya os lo explicaré, lo importante ahora era pensar qué y como hacerlo.

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