Llevaba ya un par de semanas sin ver a Malú y me estaba desquiciando. La promoción de mi disco acababa de empezar y estaba ilusionadísima, pero me faltaba ella.
Vanesa me llamó, aún sabiendo lo que había pasado con Malú y me preguntó si iría al concierto. Os aseguro que no me lo pensé. Fue un sí rotundo. Tenía tantas ganas de verla... Me tocaba pasar unos días aquí en Madrid y le dije a Vanesa que iría con ella al concierto, pero que no le dijese nada a Malú. Y justo eso hicimos. Salió al escenario y estaba tan guapa como siempre. Rectifico, era guapísima. Habían pasado apenas unas semanas desde todo aquello, pero a mi se me había hecho eterno. Parecía que no la veía desde hacía años... La echaba muchísimo de menos.
Fui a verla al camerino. Solo para saludarla y que supiera que no me había perdido su concierto. Pero tuve que irme, por que nada más empezar a hablar mis ojos habían empezado a humedecerse. Me resultaba duro no poder llamarla "cariño" o no poder abrazarla como antes. Sobre todo me dolía no poder besarla. Joder, vaya si la echaba de menos.
No puedo decir que aquellas dos semanas sin ella me hubieran servido para superarlo, por que sería mentira. Habían sido dos semanas durísimas. Lo que si se me pasaba por la cabeza era "¿me habrá olvidado?" "¿me echará aun que sea un poco de menos?" No podía evitar pensar en eso. En ese momento tenía unas terribles ganas de pedirle que volviéramos, de que lo olvidáramos todo y empezáramos otra vez, pero otra parte de mi me decía que teníamos que esperar.
Así que por lo que parece tendré que vivir sin ella un tiempo...
Hoy me toca sesión de fotos aquí en Madrid. Va a ser la segunda que hago. Para mi sorpresa, el que me entrevista antes de las fotos es otra vez Juan. Este chico es muy pesado.
-Hombre, Alex, ¡cuanto tiempo sin verte!
-Hola Juan.
-¿Qué tal todo? Se comenta que te has ido a vivir a Vigo... ¿Ha pasado algo con Malú? Últimamente se la ve muy apagada, y tu no es que estés precisamente...- No pude evitar cortarle lo que estaba diciendo y contestarle. Si ya empezaba así, mal vamos...
-Juan, te agradecería que empezaras con la entrevista cuanto antes, por favor.- dije cortante.
-Perdona si te ha molestado mujer, yo solo...
-Si, si me molesta. Ahora la entrevista.
-Bueno, ¿qué te parece si esta noche cenamos y te recompenso por haberte ofendido?
-No, gracias.
-Venga mujer, es solo una cena. no aceptaré un no por respuesta.
-Si empiezas ya con la entrevista me lo pienso.- dije cruzándome de brazos y esperando a que se decidiera, por fin, a empezar la entrevista.
Al parecer no necesitó más y empezó a hacerme las preguntas correspondientes. Tardó más o menos una hora en tener todas las respuestas que quería y luego por fin pude empezar con la sesión de fotos. Al parecer todo aquello me iba a llevar la tarde entera... Eran las 8 cuando la sesión acabó.
-¡Eh Alex! Yo ya me voy, ¿nos vamos juntos no?
-Prefiero que sea más tarde, tengo que ir a darme una ducha y a cambiarme.
-No pasa nada mujer, yo te llevo y espero a que estés lista.- Yo creo que o las excusas se las sabía de memoria y por eso sabía esquivarlas o no comprendía para nada lo que era una indirecta.
-Bueno...si insistes...
Subí a su coche y le indiqué el camino. Teníamos que ir al piso de mi hermana, que habían alquilado hace poco. En cierto modo también era mi piso, por que allí es donde tenía pensado quedarme las veces que tuviera que venir a Madrid.
Si os soy sincera no tenía ganas para nada de salir, y mucho menos aún si era con Juan. Pero también es verdad que necesitaba despejarme y pensé que salir un rato me ayudaría...
Le dije a Juan que esperara en el salón mientras yo me preparaba.
El piso era un ático bastante grande. Tenía una terracita desde la que se podía ver todo bastante bien, y en mi habitación y en la de mi hermana, un pequeño balcón. Me encantaba, la verdad.
Me duché y empecé a arreglarme:
-Vaya, estás guapísima- sonreímos.
-Pues gracias oye- reí- Venga, vamos que sino luego se nos hace tarde para volver...
Me llevó a un restaurante que no estaba muy lejos del piso.
Era bonito y bastante discreto. Había bastantes caras conocidas. Lo que yo creo es que si es un sitio discreto pero hay periodistas, entonces deja de ser discreto. Por que si al periodista se le ocurre estar de servicio mientras cena y saca un reportaje con cosas que no debería pues... como que no. Pero me sorprendió que Juan me dijera que el venía mucho a este sitio.
(...)- Obviamente no puedo trabajar aquí. Hay famosos que vienen aquí con sus parejas. Parejas que aún no han sacado a la luz y obviamente si yo viniera aquí a hacer mi trabajo no les quedarían secretos... Creo que es parte de mi trabajo dejarles también un poco su intimidad. ¿Qué clase de persona sería si no lo hiciera?
Aquello me emocionó. Me alegraba que me dijera eso, por que me hacía descubrir poco a poco que a pesar de los malentendidos de lo de la foto y todo eso, era una gran persona.
Si os digo la verdad, esa noche no estuvo tan mal. Me contó cosas sobre el, el por qué de querer dedicarse al periodismo...Bueno, me contó su vida en un pequeño resumen. Yo también le conté algunas cosas, como lo de Manuel, María, lo que había pasado en el hospital, la relación con mi padre... Esas cosas también resumidas.
-Bueno, ¿nos vamos? Yo estoy cansada ya...
-Claro, ¿te apetece que tomemos algo en mi casa? Está cerca y no hace falta el coche para que luego vuelvas a tu casa.- me guiñó el ojo y sonreí.
-Venga vale, pero no hasta muy tarde que tengo mucho sueño.
Salimos del restaurante, cruzamos la calle y llegamos a su casa.
-Vaya, cuando dijiste que estaba cerca no pensé que tanto.- reímos
-Si, bueno- rió- Venga, pasa y ponte cómoda. ¿Te apetece una copa de vino o...?
-Si, si, una copa de vino está bien.
Cogió dos copas, sirvió un poco y se sentó a mi lado en el sofá.
-Y dime ¿tienes pensado quedarte por aquí mucho tiempo, otra vez?
-No, mañana por la mañana tengo una entrevista en la radio y por la tarde en un programa de televisión. No creo que me vaya por la noche por que estaré demasiado cansada, pero al día siguiente, seguro.
-Pero, ¿por qué ese cambio de idea tan repentino? Tengo entendido que siempre habías querido vivir en Madrid y ahora estás aquí el menor tiempo posible...
-Así lo ha dado la situación, supongo... Lo cierto es que Madrid me encanta, daría cualquier cosa por envejecer aquí... Pero no me deja seguir adelante. Me trae muchos recuerdos y yo lo que necesito por un tiempo es despejarme. Cuando supere todo esto no dudaré en volver.-sonreí
Acarició con su mano los pequeños mechones rubios que se habían salido de mi recogido, y de ellos pasó a acariciar mi mejilla. Estaba empezando a ponerme muy nerviosa. Las piernas me temblaban y yo no sabía que hacer. ¿Pero que estaba haciendo?
Poco a poco se fue acercando más y más...
¡Y ZAS!
Una llamada inesperada me acaba de salvar la vida...

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