-Venga va, dime ya que es lo que pasa Sofía, me estás asustando.
-Ah no, no es nada malo, tranquila. Es solo que...- empezó a ponerse roja, pero roja cual tomate; no dejaba de sonreír, muy bueno tenía que ser aquello. La impaciencia me mataba así que la presioné un poco
-¡Eh! ¡Pero venga!
-Edu y yo nos vamos a casar.
-¿Qué? ¡Pero eso es genial!- La abracé con toda la fuerza que pude, me alegraba tanto por ella... lo cierto es que eran la pareja perfecta, llevaban muchos años aguantándose el uno al otro y se notaba de lejos lo mucho que se querían. Vamos, que eran envidiables. No pudimos evitar emocionarnos, las dos. Yo empatizaba mucho con mi hermana, desde pequeñas era así.- Bueno, ¿y cuando os casáis?
-Lo hemos planeado todo para dentro de un año. Un año justo, que cuadrara con el día en que me lo pidió, osea, ayer.
-Es genial, de verdad, me alegro muchísimo tía.- volví a abrazarla y salimos de allí para volver con Edu y Malú. Luego supe que mientras Sofía me lo contaba a mi, Edu se lo contaba a Malú.
Decidimos ir a dar una vuelta por el parque del retiro y pasar lo que quedaba de día todos juntos.
Me puse, como siempre, unos leggins, una sudadera ancha y unas vans.
Nos contaron con todo detalle todo lo que hicieron en Barcelona y lo bien que se lo habían pasado. Malú y yo les contamos lo de mi primer concierto, lo genial que había sido cantar juntas en el escenario y todas esas cosas.
-Bueno, y ¿le habéis dicho ya la noticia a papá?
-No, aún no. Íbamos a esperar a decíroslo a vosotras. Además, tenemos que ir a recoger todas nuestras cosas a Vigo, así que ir a verlo nos queda de paso.
-¿Recoger vuestras cosas? ¿A dónde os vais?- hoy mi hermana no paraba de soprenderme.
-Como se nos acaba el contrato de alquiler del piso hemos pensado en venir a vivir aquí, así te tengo más cerquita- me guiñó un ojo- Bueno, por eso y por que a Edu le han ofrecido aquí un trabajo bastante mejor del que tiene en Vigo. Es toda una casualidad, y de las buenas- reimos.
-Estáis llenos de sorpresas eh-sonreí- Pues me gusta mucho la idea de que os vengáis para aquí, si.
Cuando empezó a oscurecer Malú y yo decidimos volver a su casa. Tendríamos que dormir ya que el vuelo a México salía muy temprano. Llegamos, ella se hizo una ensalada pero yo no cené, estaba tan nerviosa que se me había formado un gran nudo en el estómago. No se si lo había mencionado aún, pero le tengo terrible pánico a los aviones.
Pasaban las horas y yo no conseguía pegar ojo. Miraba a Malú, que dormía plácidamente y luego pensaba en las ojeras descomunales que iba a tener por la mañana... que miedo.
Creo que en toda la noche pude dormir apenas una hora. Una sola hora que obviamente no me había llegado para nada. Teníamos que levantarnos a las 6 de la mañana y yo no dejaba de suspirar pensando "que desastre". Quería dormir, pero no podía. Eran ya las 4 de la mañana y en vista de que no me iba a poder dormir, me levanté lo más silenciosamente posible y me vestí para salir a correr un rato. Aun que no durmiera por lo menos me despejaba ¿no?
Me puse el primer pantalón de chándal que encontré, una sudadera y unas deportivas. Luego me di cuenta de que una cosa no pegaba con la otra, pero es que combinar la ropa a la luz del móvil y sin hacer casi ruido era una misión imposible en aquel momento.
Bajé las escaleras como pude. Chirriaban un poco, por que con el silencio que había se oía hasta la respiración más suave. Cogí las primeras llaves que encontré, abrí la puerta con cuidado y salí. Cuando por fin estaba fuera, respiré aliviada. Había conseguido hacer todo eso sin despertar a Malú, y para mi era todo un mérito por que no creo que exista persona más ruidosa que yo...
Me puse los cascos, guardé el móvil en el bolsillo y cuando la música empezó a sonar yo empecé a correr. En esos momentos me había olvidado de todo. No sabía a donde iba, simplemente corría. Esto me servía para pensar, para recapacitar en lo que estaba pasando en esos momentos. Dentro de poco yo iba a sacar mi disco. Iba a empezar una caótica vida a la que yo no estaba acostumbrada. Y si, tenía miedo. Sobre todo por que sabía que al principio iba a ser duro, y no estaba segura de poder llevarlo del todo bien, y también tenía miedo de que al empezar yo con todo esto las cosas con Malú se fueran desgastando poco a poco. No me preguntéis por que, quiero pensar que son las típicas paranoyas que te entran cuando algo se te queda grande al principio, pero que luego se pasan y ya no tienes nada de lo que preocuparte.
Estaba metida de lleno en mis pensamientos cuando me pareció que alguien me llamaba. Me quité los cascos y así era. Alguien gritaba mi nombre. Me supuse que iba por mi, por que eran las 4 de la mañana y no creo que hubiera muchas Alex por la calle a estas horas.
-¡ALEX! ¡ALEX!
Me paré en seco. Conocía esa voz. ¿PERO QUE HACÍA ALLÍ A LAS 4 DE LA MADRUGADA?
Empiezo a pensar que, o tenemos una conexión demasiado grande, o me espía. Y casi me da menos miedo la primera opción.
-Hey ¿qué haces aquí?
-No podía dormir y salí a andar, como siempre. ¿Y tu?
-Tengo un vuelo en menos de tres horas y estoy muy nerviosa. Como no podía dormir pues salí a correr... Pero oye, ¿qué casualidad no?
-A México ¿no?- en ese momento me di cuenta de que María no estaba de todo contenta con ese viaje- Si, desde luego toda una casualidad- dijo forzando una sonrisa
-María ¿estás bien?
-Em... Si ¿por?
-En serio. A ver, se que no te conozco demasiado... pero se que te pasa algo.
-Nada...es solo que...- después de una pausa agachó la mirada y prosiguió- Es solo que no quiero que te vayas con ella, Alex.
-¿Y eso por qué?
-Por que no te quiero perder aun más.
-¿Qué estás diciendo María?
-Mira, estoy completamente segura de que a Malú no le gusta verte conmigo, y como comprenderás, a mi tampoco me gusta la idea de verte con ella. Se perfectamente que si te vas con ella a México vuestra relación se va a afianzar más y te voy a perder para siempre.
-Mira María, yo no puedo decir que lo que tengo con Malú vaya a durar o no, por que no lo se. Solo se que no pienso estropear lo que tengo con ella, ni por nada ni por nadie.- sin dejarme terminar se fue acercando más y más mientras yo daba pasitos hacia atrás. Puse mis manos en sus hombros, indicándole que parara y seguí hablando- No estropees la amistad que tenemos María, no nos conviene a ninguna.
-Tienes razón... Lo siento.
Sin decir nada más se fue. Para mi esto que acababa de pasar me había dejado totalmente perpleja. Miré la hora... Las seis menos diez. Tenía que volver. No estaba lejos de la casa de Malú, pero aún así fui corriendo para llegar rápido.
Llegué en cinco minutos. Subí a la habitación sin hacer ruido; me quité la ropa y la eché a lavar y cogí otro conjunto para ir al aeropuerto.
Entré al baño despacito. Ya eran las seis así que se iba a despertar de un momento a otro. Podía decir que me había levantado un rato antes para ducharme y listo.
Me puse unos vaqueros rotos, una camisa más o menos informal y unas botas de insignificante tacón.
Nada más salir del baño pude comprobar que estaba despierta y me miraba.
-Buenos días mi vida- le dije con una gran sonrisa, acercándome para besarla. Pero no me dejó. Estaba enfadada. Me giró la cara y me miró mal. Os aseguro que por la forma en que me miró, sentí más miedo que en toda mi vida.
-¿Dónde has estado?
-Yo...
-Tu nada. me desperté a las cinco de la mañana y no estabas aquí. Y dudo mucho que estuvieras en la ducha a esas horas. ¿A dónde fuiste?
-A ver Malú, si me dejas que te explique yo...
-Ahórratelo. María me envió un whats app. -Estaba desconcertada. No entendía nada. En realidad yo no había echo nada, pero como ella no me dejaba explicarme... Y ¿qué había sido lo que María le puso en el whats app? ¿Sería algo malo? En serio, no entendía nada.
-No entiendo nada... Solo he salido a correr.
-¿A correr? ¿A las tantas de la madrugada? ¿Con María?- Estaba realmente enfadada. Todo se desmoronaba. No pudo contener las lágrimas de rabia y ya deslizaban en multitud por su mejilla.- Déjame sola.
-Pero Malú...- No pude evitar romper a llorar. Más que nada por la impotencia de que ni siquiera quería escucharme y estoy segura de que si me hubiera escuchado, no me hubiera creído.
-Pero nada, vete.
Salí de allí como pude. ¿Pero que había pasado?
Cogí mi móvil y llamé a María. Necesitaba explicaciones.
-¿Si?
-¿A ti que coño te pasa? ¿Que le has dicho a Malú?-ella notó que estaba llorando, pero no creo que se compadeciera de mi.
-¿Dónde estás? Voy a buscarte y hablamos.
-¡Qué no! ¡Solo quiero saber que hostia le dijiste a Malú, María, no quiero verte!
-Pues que te lo diga ella.
Sin dejarme acabar me colgó. Esto tenía que ser una broma.
Llamaba a Malú pero nada. O lo dejaba sonar o me colgaba. Joder, puta impotencia.
¿En serio se había ido todo a la mierda por eso?
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