Alex llevaba ya unas 3 horas ingresada. Nadie nos decía nada. El médico no venía y nos estábamos desquiciando bastante. Edu y yo ni si quiera fuimos a comer, ni a descansar un rato. Yo me había quedado un rato junto a la cama de Alex acariciándole el pelo, pero ni siquiera sabía si podía sentirme. Si sabía que estaba allí. Su móvil empezó a sonar. Era su productor, preguntando que le había pasado y por qué no había ido a ensayar. Al contárselo todo se ofreció a venir a ver como estaba, pero preferí que no lo hiciera. A los pocos minutos de colgar con Pedro llamó María.
Pensé que esta vez tendría que dejar de lado mis celos. A lo mejor ella era lo que Alex necesitaba en ese momento y yo se lo estaba quitando. Solo quería lo mejor para ella. Le conté a María lo que había sucedido y dijo que vendría en cuanto pudiera. No se lo impedí.
Las horas seguían pasando y nada mejoraba. Los médicos seguían sin decir nada. ¿Como era posible que nos mantuvieran tanto tiempo sin noticia alguna? Cuando pensé que las cosas no podían ir peor Edu recibió una llamada. Era el cirujano de Sofía, que le informaba de que las cosas se habían complicado y que iban a tener que operarla de urgencia. Menos mal que Alex no estaba al corriente de ello. Estoy segura de que no se lo iba a tomar nada bien. Le dije a Edu que se fuera a casa, que descansara un poco y que estuviera con Sofía en el momento de la operación, ella le necesitaba. Mientras yo estaba allí, esperando a ver si alguna de las enfermeras se dignaba a decirme algo.
Unas cuantas horas después apareció María. No era la persona que mejor me caía, y menos después de verla llegar tan tarde con Alex, pero cualquier apoyo era bueno en esos momentos.
-¿Puedo verla?- me preguntó con la voz entrecortada
-Claro, está en esa habitación de ahí. Pero... ¿puedo hacerte antes una pregunta?
-Si, dime.
-Alex y tu... -no me dejó acabar y contestó rápidamente
-No lo se. Todo fue muy deprisa. No hemos tenido tiempo de hablar de ello.
-Pero ya... -¿me leía la mente?
-Si, nos besamos aquella noche. En el parque. -hizo una breve pausa y prosiguió- ¿Puedo preguntarte yo algo ahora?
-Claro.
-¿Estás celosa?
-¿Celosa? ¿Por qué?
-No se... el otro día... cuando me echaste de tu piso pensé...
-Pensar demasiado es malo.- contesté de manera rotunda indicándole que quería acabar aquella conversación.
-Se ve que ella te importa de verdad. -dijo sin dejar que le respondiera. Se giró y se dirigió a la habitación.
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Narra María:
Estaba a punto de entrar en aquella habitación en la que estaba Alex. Sentía alegría por una parte, de saber que estaba bien, pero me producía cierta tristeza verla allí, tumbada en una cama y sin percibir apenas lo que a su alrededor pasaba. Me tomé unos minutos en contemplarla. Era tan guapa... Me senté en la butaca que había justo al lado de su cama y le cogí la mano. Estaba terriblemente nerviosa y no sabría decir exactamente por qué. Entonces se me ocurrió hacer la típica escena peliculera en la que se decían las cosas románticas y empalagosas que levantarían a la bella durmiente de un gran subidón de azúcar. (La verdad es que yo no era de esas que enseñaba sus sentimientos al mundo a no ser que realmente me importase la persona,con lo que aquello me resultaba verdaderamente difícil.) De todas formas decidí hacerlo. No sabía si iba a escucharme pero no perdía nada por intentarlo...
Empecé sin saber realmente qué decir. ¡Qué difícil era!
-Bueno Alex... no sé la verdad si podrás oírme... está claro que no podrás contestarme ahora pero creo que tengo que decirte lo que siento... La otra noche...ya sabes...en el parque... -de pronto alguien abrió la puerta y me interrumpió. Era el médico.
-Disculpe señorita, siento molestarla... ¿Podría salir fuera un momento?
-Por supuesto...- me había quedado cortadísima. ¿habría oído lo que le estaba diciendo? ¿lo había oído Malú?
-Escuchen, todo esto no es nada fácil. En un caso normal, habría bastado con un lavado de estómago, pero en el caso de Alejandra, ella ya sufría de una enfermedad crónica que ya tenía alguien de su familia. Por esa razón tendríamos que hacerle un transplante urgente ya que sino las cosas podrían empeorar. ¿Saben ustedes de alguien que pudiera donarlo?
Tanto Malú como yo nos quedamos en blanco. No sabíamos si nosotras íbamos a ser compatibles para donárselo y Malú no quería meter a su hermana en esto. ¿Quien nos quedaba? Estaba empezando a preocuparme. Quería más que nada que Alex recibiera el transplante cuanto antes. Ese era mi único objetivo entonces. Malú se decidió a hablar.
-Yo... yo si se de alguien. Siempre, claro, que yo no fuese compatible.
¿Quién era? ¿De quién hablaba Malú? ¿Esa persona estaría dispuesta a pasar por aquello por Alex? Las dudas me invadían. Eran mil preguntas que no tenían respuesta y eso aumentaba mi nerviosismo.
-Perfecto- contestó al fin el médico- le haré las pruebas de compatibilidad a usted antes de llamar a nadie. Acompáñeme.
No supe reaccionar ante aquello. Podía haber dicho que yo también quería hacerme esas pruebas, pero luego las dudas me invadieron más. ¿Estaba realmente dispuesta a hacer algo así por alguien a quien acababa de conocer hacía 2 días?
*Con la colaboración de @NovelaAmorMalu y María García*
*Con la colaboración de @NovelaAmorMalu y María García*
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