:)

martes, 18 de febrero de 2014

Capítulo 11.- NI UN PASO ATRÁS.

Narra María: 
Me aburría. Malú había salido de la habitación y estaba hablando por el móvil. De vez en cuando alguien le quitaba fotos o le pedía algún autógrafo, pero parecía que estaba muy concentrada en aquella llamada. ¿Con quién hablaría? Decidí ir a la habitación a ver si Alex necesitaba algo. Llamé a la puerta pero no me contestó. Supuse que se habría quedado dormida así que decidí entrar. 
Que raro, no estaba... ¿Había salido a pasear por el hospital? Lo veía un tanto absurdo, pero  comprendía que no era nada divertido estar aquí encerrada tanto tiempo...
Decidí ir a buscarla por el hospital. Me había recorrido ya casi todas las plantas públicas y aún no había conseguido encontrarla. Bajé a recepción y pregunté por ella. No era posible. La enfermera me decía que si, que la habían visto salir del hospital hacía una media hora. Se había ido. ¿Cómo iba a encontrarla ahora? 
Decidí hablar con Malú primero antes de ir a buscarla. Con suerte me ayudaba y la encontraríamos antes.
Seguía hablando por teléfono pero yo no podía esperar. Igual me mataba por interrumpirla pero no era ninguna broma lo que iba a contarle.
-Malú, tengo que decirte algo...
-Ahora no María, cuando acabe de hablar yo te aviso.
-Es importante...
-Dame un minuto.
-¡Alex se ha ido!-grité de repente y sin importarme demasiado que siguiera ignorándome mientras seguía hablando por teléfono.
Vi como se ponía cada vez más pálida. Parecía que de un momento a otro podía desmayarse así que la acompañé a una butaca pero no quiso. Colgó el teléfono y sin decir nada se puso en marcha para buscar a Alex. Nos separamos y buscamos cada una por nuestro lado.
--------------------
Narra Malú:
Estaba hablando con el padre de Alex. Todo iba genial, él estaba dispuesto a ser donante de Alex como era normal al ser su padre... En ese momento María venía hacia mi. Empezó a decirme que tenía que hablar conmigo. ¿Tan importante era que no podía esperar?
Reconozco que fue también algo maleducado por mi parte no hacerle caso... Me arrepentí más de ello cuando me dijo lo que había pasado. ¿Cómo que Alex se había ido? No podía pronunciar palabra, simplemente no era capaz. Colgué el teléfono sin decir nada y me puse a andar. Tenía que encontrarla. Pero ¿dónde podía estar? Entonces me acordé. Alex me había contado que siempre que estaba mal o le pasaba cualquier cosa se iba a cantar a un parque. En ese momento pensé en ir al parque más cercano que hubiera por allí. Por el camino se me acercó un chico.
-Disculpe ¿es usted amiga de Alejandra Marín verdad?
-Si. ¿Quién eres tu?
-Un viejo amigo suyo... Mi nombre es Manuel... 
-Ah! Su ex. ¿Qué haces aquí?
-¿Me conoces?-aquello lo había sorprendido-Bueno, en cualquier caso, he estado hablando con ella en el hospital pero no quiere saber nada de mi, y me gustaría que usted...osea tú, hablaras con ella y la convencieras para que me diera otra oportunidad. ¿Lo harás verdad?
-Nunca le haría tal cosa. Ella me importa demasiado. Ahora discúlpame, tengo prisa.
Seguí andando sin darle importancia a lo que el insistente Manuel me seguía diciendo. Al hartarme de ese zumbido en las orejas decidí contestarle de una vez para que me dejara en paz.
-Mira Manuel, no pienso hablar con ella de esto. No voy a decirle que vuelva contigo. No voy a dejar que vuelvas a su vida. No. Si querías seguir con ella, haberlo pensado antes de hacer nada. Supongo que ella ya te lo habrá dicho, pero ahora te lo digo yo. No le insistas más, olvídala y yo haré lo posible para que ella también te olvide. -seguía mi camino pero el chico era bastante pesado.
-Pero...yo la quiero...
-¿Que tu qué?
-Que yo la quiero.
-Perdona pero si la quisieras no la hubieras engañado. Si realmente la quisieras ahora dejarías de amargarla y te irías para que pudiera rehacer su vida. Eso es querer, y no lo que tu piensas.
Encontré un parque como por arte de magia. Ni siquiera había visto el camino por el que había llegado hasta aquí. Ahora tenía que ver si Alex estaba aquí, y sino tendría que seguir buscando. 
Vi como un montón de gente rodeaba a una persona en el centro del parque. No sabía lo que pasaba así que me acerqué. 
¡ALEX! -grité de repente. Era ella la que estaba ahí, tumbada en el suelo y con un montón de gente al rededor.- ¿Qué ha pasado? ¿Por qué no han llamado a una ambulancia? ¿Qué hacen ahí parados mirando sin hacer nada? Me invadía una sensación inexplicable. No podía dejar de temblar. Tenía mucho miedo. Ante mi reacción un hombre llamó a la ambulancia. ¡Menos mal que al menos alguien me escuchaba! Vaya pesadilla... La incorporé como pude y me quedé allí sentada con ella hasta que llegó la ambulancia. No quería soltarla. Subí a la ambulancia con ella y volvimos al hospital. ¡Se me había olvidado por completo llamar a María! La llamé y le conté lo ocurrido. Dijo que no tardaría en venir. No me dejaban pasar a ver a Alex, y otra vez nadie me decía lo que pasaba. Me estaba hartando de todo aquello. Como si me leyeran el pensamiento apareció el médico.
-Disculpe, pase a mi despacho. Tengo que comunicarle algo y es bastante serio.
Hice lo que me dijo. No sabía que iba a escuchar exactamente pero tenía miedo.
-Verá, la enfermedad de Alejandra avanza con preocupante rapidez. Lo que ha ocurrido en el parque es que le ha dado un fuerte ataque en el hígado haciendo que perdiera el conocimiento por completo. Pero no piense que ha sido por no estar aquí en ese momento, también le hubiera podido pasar por muy controlada que la tuviéramos... El caso es que si hubiera sucedido aquí lo habríamos podido controlar en seguida, pero llegando casi 1 hora después... mucho me temo que no queda más remedio que hacerle urgentemente un transplante. Tendríamos como máximo 4 horas, sino la perderíamos...
No pude contestar. Todo aquello me estaba superando. El doctor esperaba que le contestara pero yo estaba totalmente bloqueada. En ese momento no podía dejar de llorar. Llamé con urgencia al padre de Alex y con la poca voz que tenía intenté explicarle la situación. Dijo que estaría aquí en una hora como bastante tarde y la verdad es que se lo agradecí bastante. Era un desahogo saber que vendría lo antes posible. 
No me dejaban pasar a la habitación donde ella estaba, pero me conformaba con verla a través de aquella cristalera.
-Todo va a salir bien, no te preocupes, ella es fuerte.-dijo María. No me lo esperaba. Agradecí sus palabras pero no podía devolvérselas. Hablar era algo imposible para mi en ese momento. 
En lo más inesperado de la tarde volvió Edu.
-¿Cómo va? -preguntó. María le contestó al ver que yo no soltaba palabra.
-Chicas, ella es fuerte como su hermana. Necesita que estemos todos con ella y que no nos hundamos. Venga, calmaos ¿vale?- Edu resultaba bastante tranquilizador. Tenía algo en la voz que hacía que me sintiera segura. Y esto claro, sin apenas conocerlo. 
-Gracias Edu...-pronuncié de repente. Ni yo sabía de donde venía mi voz.- ¿Qué tal Sofía?
-Por ahora está estable. Ha sido una operación muy larga pero ha salido todo bien. Dice que si hay suerte en menos de una semana estará despierta.
En ese instante llegó el padre de Alex. 
-Gracias por venir, de verdad- le dije entre sollozos
-Es mi hija, se lo debo...
Llamamos al médico y se lo llevaron para que se preparara. Al mismo tiempo había venido una enfermera para llevar a Alex a quirófano. Por el pasillo, antes de que entraran en aquella enorme sala de operaciones le cogí las mano a Alex y las apreté con fuerza.
-Ni un paso atrás, pequeña.

No hay comentarios:

Publicar un comentario